Con el ánimo de exaltar valores más profundos que la belleza exterior y de colocar en primer plano la espiritual, la sensibilización y la promoción de las cualidades más significativas, nace el concurso "Abuelitos y abuelitas 2000", organizado por la Dirección Nacional de Adultos Mayores del Ministerio de la Juventud, la Niñez y la Familia, a cargo de Zulema Sucre.
En un recorrido para conocer a los finalistas, la entidad visitó a la pareja de ancianos Efigenio Abrego y Juana de Abrego, quienes recibieron la visita de la ministra de la Juventud, Alba Tejada de Rolla, luego de ser ésta la pareja seleccionada como finalista en la provincia de Veraguas.
En este encuentro la ministra conoció el testimonio de la pareja de ancianos que acompañados de sus hijos, relataron cómo de una manera sacrificada sacaron adelante una familia integrada por nueve hijos.
Procedentes del área de Santa Fe, hoy día los Abrego residen en la ciudad de Santiago, luego de haber criado en el sendero del bien a todos sus hijos, lo cual para los viejitos es su máximo orgullo.
Durante la entrevista que les realizara la ministra Tejada, este fue el elemento que con mayor frecuencia ambos mencionaron, pues argumentaron que pese a ser pobres, su máximo objetivo era el de salir adelante, criando a sus descendientes bajo disciplina y honestidad.
Ambos se lamentaron de no contar con los recursos necesarios para haberles brindado una educación más completa que el sexto grado, que todos lograron alcanzar; sin embargo, dijeron sentirse contentos porque los tiempos han cambiado, y hoy sus nietos y bisnietos tienen mejores oportunidades de estudiar.
En la actualidad la familia ha crecido y se ha dispersado, y hoy son 22 nietos y 24 bisnietos los que han venido a este mundo luego de la unión de esta pareja 67 años atrás, no obstante se mantiene la unión y como lo relataron tanto los ancianos como sus hijos, este factor ha sido la base para que todos hayan podido sobrevivir ante los retos que a diario se presentan.
Por su parte, la ministra Tejada consideró que los valores que se han promovido en esta familia representan un ejemplo en la sociedad, y es precisamente este tipo de actuaciones las que se quieren promover a nivel nacional, con la selección de la pareja de abuelos, cuya labor de educación pueda ser tomada como el estandarte para ser mostrado al resto de los panameños.
Comentó que en la entrevista le llamó poderosamente la atención cómo ambos abuelos supieron llevar una familia numerosa, y aunque vivían en la pobreza se condujeron de una manera respetuosa y responsable, y sobre todo que en el hogar nunca faltó el amor.
Destacó que lo que se busca es promocionar el respeto a la familia, al amor y los valores que los abuelos han tenido y que han sabido transmitir a sus descendientes, para que estas acciones sirvan de ejemplo a las presentes y futuras generaciones.
AMOR A PRIMERA VISTA
En la barriada La Esperanza, calle Aeropuerto en Penonomé de Coclé, reside la familia Lemuza.
Leonardo Lemuza y su esposa Rosa de Lemuza, quienes han estado juntos más de 47 años compartiendo alegrías, tristezas, penas y logros, conversaban en la sala de su casa, cómo ha sido su vida durante este tiempo.
Leticia, nieta de los Lemuza, nos manifestó que inscribió a sus abuelos porque al leer el periódico se interesó en el concurso porque resaltaba en pocas palabras lo que ha sido la vida de sus abuelos durante mucho tiempo.
"Mis abuelo son perfectos para participar", aseguró la joven.
Los abuelitos se mostraron complacidos y agradecidos por el apoyo e iniciativa de su nieta al querer inscribirlos en un concurso tan enaltecedor como lo es "Abuelitos y abuelitas 2000", del ministerio de la Juventud, la Niñez y la Familia.
El señor Leonardo Lemuza de 75 años de edad y quien actualmente es el presidente del grupo de la Tercera Edad en Penonomé "Corazones Unidos", cuenta que hace más de 47 años conoció a Rosa en una reunión ya que ambos pertenecían a la gran Confederación de los Pueblos, que ya desapareció, esto cuando se construía la carretera hacia Tocumen, "allí la vi y quedé impactado, era un domingo, ella delgada y muy simpática empecé a enamorarla, pero no me hacía caso, un día iba en un camión que manejaba de mi trabajo la vi que cruzaba la calle y le invité a subir, ella no quiso pero baje y la subí al camión y hasta la fecha nos seguimos queriendo" cuenta orgullosamente el señor Lemuza.
Rosa nos contó que todo fue así, pero que no lo aceptó en un principio porque ella tenía tres hijos y no sabía cómo él se los iba a tratar. "sin embargo, él me los aceptó y ha sido el mejor padre que mis hijos han tenido".
"Es que padre es el que cría y no el que engendra", señaló el señor Leonardo Lemuza.
La vida de estas personas ha sido ejemplar y lo confirman sus hijos, nietos y sobre todo vecinos y miembros de los grupos a los que han pertenecido.
María Cristina de Williams, hija de los Lemuza describe a sus padres como un ejemplo que se ha quedado en su familia a tal punto que el trabajo se ha convertido en la mejor arma para combatir tantas vicisitudes, pero para ella es esencial recordar siempre que con amor y caridad para con los demás se puede vivir mejor, "porque eso me lo enseñaron mis padres.
Cesar, Luis Ramón y Leticia, nietos de los Lemuza coinciden en que sus abuelos y sus buenos consejos han formado en ellos hombres y mujeres de bien.
Y es que los Lemuza no sólo tienen cosas buenas para su familia, sino también para los vecinos y miembros de grupos como la tercera edad de Penonomé, ya que aunque estos abuelitos son oriundos de Panamá se han ganado el cariño y aprecio de los penonomeños, por su espíritu de ser sociables y trabajadores.
Actualmente los Lemuza viven solos en su vivienda, pues sus familiares se encuentran en la capital, pero ellos dos junto a los vecinos han decidido estar unidos y seguir compartiendo de la misma forma que cuando los vistan sus familiares.
Ambos se describen como un tesoro que Dios les ha dado y la oportunidad de ellos dar a conocer este amor y buena vida a la sociedad es como si ya se hubiesen ganado el premio de abuelito y abuelita 2000, porque para sus nietos ya lo son y lo han sido siempre.