Son diferentes historias, diferentes personas, pero una misma situación, temor por un ataque que aún no entienden, si se trataba de capturar a un hombre porqué invadir comunidades y personas que nada tenían que ver con el militarimo.
Vasco Núñez, se desempeñaba como Sargento primero de las fenecidas Fuerzas de Defensa en el año de 1989, actualmente es corregidor en Río Hato, donde reside y aunque no quiera, para él todos los 20 de diciembre que han pasado desde la invasión, son una tragedia que desearía no recordar jamás, pues él y su hijo, fueron víctimas y les ha quedado huellas imborrables.
Ayer, con una evidente tristeza, fue poco lo que conversó el señor Núñez acerca de la que ellos consideran la tragedia del 89, que tocó también a su tierra natal Río Hato. Cuenta que esa noche él se encontraba con su hijo en el Cuartel Central, cuando los invadieron y a pesar de no estar en Río Hato, casi vivió lo que pasaba en Panamá, a consecuencia de la invasión norteamericana.
"Fue triste realmente lo que pasó, no me gusta recordarlo ni comentarlo, pues mi hijo perdió una pierna a causa de las bombas, hoy él tiene una prótesis, pero fue una tragedia, sólo tenía unos 17 años, era tan joven e inocente y fue atacado, esto es realmente muy emotivo conversarlo" señaló mientras se encontraba sentado en su nueva oficina, ahora ejerciendo la justicia administrativa.
Lo que nos ocurrió a mi hijo y a mí, fue en el Cuartel Central, sin embargo un mes después que pudimos trasladarnos a Río Hato, ya conocíamos la tragedia que pasaron nuestros compañeros y vecinos, " un joven de Río Hato Sur murió, el mismo procedía de la playa y aunque no era militar ni policía, un helicóptero lo ametralló, mientras que un sargento fue bombardeado por un avión fantasma".
Afortunadamente, en Farallón no murieron civiles en esta invasión, pero el horror que vivieron fue triste, ellos no podían salir a ningún lugar, estaban invadido por los "gringos". Riohateños le piden a Dios, que este hecho no se repita.