Las limitaciones físicas ya no son impedimentos para demostrar que se puede ganar en la vida. Muchos niños participarán este año de los IX Juegos Especiales Provinciales de Panamá Oeste, cuya meta para cada delegado, más que ganar es participar.
Además, tiene como fin, sobre todo, ser tomados en cuenta dentro de una sociedad que es cada vez más indolente.
Esta iniciativa es un ejemplo digno de imitar y que muy pocos toman en cuenta, ni le dan la importancia que se merece.
Este año participarán unos 150 atletas del Instituto Panameño de Habilitación Especial de Panamá Oeste, en las diferentes disciplinas deportivas, en distintas categorías, que no es más que la suma del esfuerzo de padres, maestros y sobre todo de los artífices de este espectáculo, que son los propios niños, cuya tenacidad y valentía los hace grandes en el intento.
En la actividad se resaltó la participación de los atletas que representaron al IPHE en los Juegos Internacionales en Carolina del Norte, recayendo la responsabilidad de encender el pebetero al atleta Javier López, cuya alegría y orgullo eran evidentes.
Niños de todas las edades, desde los más pequeñines hasta los ya casi adolescentes, expresaban en sus rostros la felicidad y el orgullo que significaba para ellos participar en un evento deportivo de esta naturaleza, que tuvo como escenario el estadio Justino Salinas y las instalaciones de la escuela Pedro Pablo Sánchez.
Fueron dos días de arduo trabajo para estos atletas que probaron sus cualidades en competencias de diversas disciplinas como: atletismo, fútbol, voleibol, natación, gimnasia, ping-pong y baloncesto.
Sin embargo, es lamentable que actividades como estas, que representan el esfuerzo de toda una institución, que se esmera por formar ciudadanos útiles a la sociedad, en la medida de sus posibilidades, no sea tomado en cuenta por las autoridades.
Pese a que se trataba de una actividad de mucha relevancia para la familia del IPHE en Panamá Oeste, no contó con la participación de las autoridades locales, a excepción del representante Alberto Barranco, del corregimiento de Barrio Colón, que inauguró el evento.
Se espera que en el futuro estos atletas que ya han dejado en alto el nombre de Panamá a nivel internacional, como ocurrió recientemente en las Olimpiadas Especiales de Carolina del Norte, sean reconocidos en su propio patio y las autoridades incentiven sus acciones con mayores recursos que tanto necesitan.