A unos 15 ó 25 minutos del Parque 19 de Octubre de Aguadulce, tomando por la carretera que conduce hacia la playa El Salado, se encuentra El Rompío, una comunidad de humildes pescadores artesanales que salieron de diferentes puntos de las provincias centrales y se ubicaron en el área para hacer sus vidas.
Una vida que tal vez muchas personas no desearían, por la serie de necesidades que tienen estos habitantes por residir en un área alejada del centro de la ciudad, sin embargo, unos por su situación económica y otros por estar cerca del mar, se trasladan a este pequeño rincón localizado en las costas coclesanas.
ASPECTO SOCIAL
En el lugar pueden existir de 40 a 50 viviendas, las cuales en su mayoría están construidas con hojas de zinc y latas, que son habitadas, por personas de escasos recursos, entre estas madres que son "cabeza de familia" y olvidándose de los peligros del mar, por lo que salen en busca del sustento diario para sus hijos.
Este es el caso de Gloria Rosas, una joven madre de 33 años, oriunda de la comunidad de Coclé, en el distrito de Penonomé, quien tiene ocho hijos entre las edades de 18 a 4 años (seis varones y dos niñas). Ella, quien es una de las pocas mujeres que se dedica a esta actividad, recordó que antes de llegar a El Rompío sólo era una estudiante de la escuela secundaria que vivía con sus padres en aquel pueblo y que al trasladarse a este sitio fue cuando formó su familia.
"Salgo al mar porque tengo varios niños que mantener, cuyos padres no me ayudan para su alimentación, con excepción de uno, con quien salgo a pescar", expresó. Gloria, quien hace las veces de marino, dijo que "es duro para una mujer realizar este trabajo, ya que nos maltrata mucho el sol y el viento, además de sus manos al momento de recoger los trasmallos".
INUNDACIONES
Uno de los problemas que se presentan en el lugar es cuando se registran mareas altas (17 y 18 pies) o agüajes, ya que provocan inundaciones en el sitio; introduciéndose el agua del mar a las viviendas. De acuerdo con Diana De Gracia, vice presidenta de la Asociación de Pescadores Artesanales, esta situación se presenta ya que existe en la comunidad la tala de manglar por parte de empresas privadas, para construir lagos para la cría de camarones, lo que obstaculiza el libre correr del agua.
"Con esto el agua, al subir la marea no tienen por donde correr, así que se mete a las viviendas, y por su salinidad afecta las estructuras de la misma", expresó.
Varias familias, las cuales se encuentran más a las orillas del mar, han optado por ponerle a sus muebles patas de hierro, madera o bloques para que los mismos queden un poco más altos del nivel del suelo, y en el frente de sus casas pequeños muros para que el agua no entre.
Manifestó que algunas autoridades locales les han brindado el apoyo con el traslado de reumáticos y tierra para rellenar aquellas áreas que se ha ido llevando el mar y para crear algo parecido a muros de contención y así evitar que el mar siga entrando al caserío, pero la naturaleza es más fuerte que ellos, porque el problema continúa.
Juan Manuel Díaz Cedeño, quien tiene más de 24 años de vivir en el lugar, recordó que el legislador aguadulceño Noriel Salerno, en el gobierno anterior, se comprometió en construirles un muro de contención para evitar este problema, pero aún siguen esperando esa respuesta.
APOYO DE MISION CHINA
Unos de los pocos apoyos que han recibido los pescadores de El Rompío ha sido el de la Misión Técnica China en Panamá, la cual les está brindando asistencia técnica para mejorar el arte de la pesca, como financiamiento para la compra del equipo.
La vice presidenta de la Asociación de Pescadores Artesanales, señaló que la Misión Técnica China ha sido de gran ayuda para los pescadores ya que le han facilitado créditos, que ninguna entidad bancaria les ha dado.