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Uracillo, su gente y sus carencia


Las familias que residen en la campiña interiorana son ejemplo de fortaleza, lucha continua, trabajo y esperanza, pero la mayoría son también ejemplo de pobreza extrema y de necesidades que no acaban.
El viaje hacia la comunidad de Uracillo, corregimiento de Río Indio, en la provincia de Coclé, es de siete horas, hay que atravesar cinco ríos y varias quebradas, pendientes resbaladizas y lodazales.
La comunidad es pequeña, está habitada por cinco familias cuyas residencias están ubicadas entre las pendientes y bosques de la zona.
El presidente del Club de Padres de Familia de la escuela de Uracillo, Teodoro Sáenz, manifestó que la escuela la construyeron ellos mismos, pues para que sus hijos pudieran asistir a la escuela debían viajar largas distancias y cuando el cauce de los ríos crece no pueden atravesarlo.
Sáenz dijo que ellos necesitan que se construya una nueva escuela porque la actual está en malas condiciones y no cuentan con recursos para construir el comedor escolar.
Sáenz detalló que los residentes de la comunidad viven de la agricultura, cultivan arroz, yuca, ñame y muchos otros productos, pero se les hace difícil venderlos pues el mal estado de los caminos se los impide.
Agregó que cuando hay algún enfermo y deben llevarlo de urgencia a algún hospital deben cargarlo en hamaca, atravesando ríos y quebradas hasta llegar a la carretera de Chiguirí Abajo.
La comunidad de Uracillo tiene un acueducto rural y además de la construcción de la escuela, que es la principal estructura, tienen algunos puentes y vados sobre los ríos San Pedro y San Miguel.
En el camino hacia Uracillo existe una estructura para colocar un puente sobre el río San Miguel, pero la obra nunca se concretó y lleva dos años abandonada, además, hay una máquina que fue utilizada para cortar el camino hacia esa comunidad, al parecer ésta se dañó y la abandonaron en ese lugar.
La maestra de la localidad, Lineth Pérez, atiende los niños de todos los grados escolares, pues es la única en la escuela, reside en Río Hato y viaja una vez al mes a su casa.
Pérez dijo que a pesar de tener el acueducto rural, cuando llueve el agua sale sucia y no se puede beber. Igualmente detalló que de los 22 niños que asisten a la escuela, algunos presentan problemas de desnutrición.
Agregó que en la escuela hay un niño con problemas de retardo y necesita atención especializada, también hay una pequeña de nueve años que tiene los pies hacia atrás, "es un problema ortopédico que tal vez pueda tener solución, si la niña es examinada por un médico", indicó la maestra.
Los moradores de Uracillo se reunieron con el administrador del Fondo de Inversión Social, Luis Camarena, quien les pidió que comunicaran sus necesidades para llegar a un consenso y programar las posibles soluciones, de esta manera conversaron sobre los vados, la escuela y el acueducto.
Los habitantes de este lugar son personas humildes y solidarias y aun cuando existen tantas necesidades en la región, no han pensado en trasladarse a otro lugar. "Esta es nuestra tierra", manifestaron.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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