Alberto Berrocal se inició en la pesca a los 11 años, actividad que se convirtió en el sustento de su familia y la de sus compañeros en la playa El Salado de Aguadulce. Y aunque ha visto muchas familias llorar a sus amigos muertos en alta mar, asegura que de esto vive y que la Virgen del Carmen los protege siempre que sale a trabaja.
Dura faena

Al igual que Alberto, otros 200 pescadores de Aguadulce salen a diario de sus humildes casas a pescar y aunque hay días malos, ayer fue un buen día y lograron estabilizar la semana y sacar buenos productos que venden sin necesidad de salir de su comunidad, porque allí mismo llegan los pequeños y grandes compradores.
Los pescadores se levantan en la madrugada y regresan por la tarde o a veces al día siguiente. En ocasiones no salen por el viento que es peligroso y no hay pesca, pero hay días buenos. Se preparan para ir al mar a pescar con aceite y arroz (no llevan carne porque buscan el pescado), estufa, chaleco salvavidas tanque de gas, agua y otros implementos necesarios forman parte del equipo que llevan, pero desde que aparecieron los celulares, este es el artículo principal que deben llevar para comunicarse en caso de una emergencia, dijo.

Alberto recuerda que han acudido a otras playas como Farallón y Río Hato a buscar a pescadores desaparecidos, y han visto el dolor de las familias que pierden a un ser querido, es por ello que cuando salen al mar rezan a la Virgen del Carmen para que los proteja.
Gente sencilla
El señor Juan Alberto Ortiz se dedica a reparar redes o trasmallos que se dañan en esta comunidad, por lo cual cobra entre 10 y 15 dólares.
El también pescador repara hasta tres trasmallos por semana y gana algo para el sustento de su familia.
Al igual que él, Inocencio Villareal, con 25 años de vivir en El Salado, pesca y repara trasmallos.
Asegura no recordar algún pescador de la playa que haya muerto; sin embargo, sí recuerda que en el puerto de Aguadulce murió ahogado un profesor y ellos, como pescadores unidos, salieron a rescatar el cuerpo y entregarlo a su familia.
“Es muy duro salir a alta mar y por ello todos nos apoyamos para tratar de regresar todos los días a nuestras casas”, sostuvo.