Considerado como un mal que además de afectar física y psicológicamente a una persona, destruye por completo el seno de una familia, la violencia intrafamiliar puede definirse como un acto agresivo que tiende a repercutir negativamente en el desarrollo de cada individuo como persona.
Muchas veces suele presentarse en todos los rincones del mundo, y se ha convertido hoy en la pesadilla diaria de un sinnúmero de familias residentes en el distrito del Barú.
CAUSAS
La grave problemática sacude fuertemente a la región occidental de la provincia de Chiriquí, siendo los factores determinantes la falta de educación, la pérdida de los valores morales, la escasez de empleo que en la actualidad se registra y la consecuente difícil situación que viven los habitantes del sector, que en muchas ocasiones provoca desesperación.
Del igual modo, la dificultad obedece además a un hecho que está incrustado en el propio distrito y que responde a una mala costumbre arraigada en el sexo masculino, como lo es el machismo.
CONSECUENCIAS
Entre los síntomas que demuestran las víctimas de maltrato intrafamiliar están la falta de seguridad en sí mismo, baja autoestima, dependencia en otras personas, entre otros.
La mayoría de las mujeres e infantes que enfrentan tales atropellos en sus hogares, demuestran en su caminar por la vida claros indicios de inseguridad en lo que hacen y pocas veces aprenden a ser independientes.
Sobre el tema dialogamos con la Personera primera del distrito de Barú, Edna Jaramillo, quien aseguró que el índice de violencia se incrementa con el transcurrir de los días.
La situación es tan penosa y preocupante, que se puede confirmar con las denuncias que a diario interponen en ese despacho legal las madres de familia que sufren las secuelas del maltrato que reciben de parte de sus respectivos cónyuges.
Del 50% de las denuncias que se presentan en esa instancia, el 49.9% corresponden a violencia a lo interno de los hogares, sostuvo Jaramillo.
La funcionaria indicó que la tasa es tan elevada, que muchas veces los empleados no pueden atender a la gran demanda con la rapidez requerida.
EL DEBER DE LAS AUTORIDADES
Jaramillo hizo un llamado a las autoridades del Ministerio de la Juventud y la Familia, para que visiten el área y en coordinación con la Personería, realicen los esfuerzos por ayudar a las personas que son víctimas del agravio.
Precisó que hasta el momento lo que se hace es orientar a las personas y después enviarlas a un psicólogo para que brinde la asistencia emocional necesaria y al médico forense si se requiere, sin embargo reveló que el problema responde a una mala costumbre de los hombres, que data de muchos años.
Lo lamentable del caso, es que son los niños, quienes resultan principalmente perjudicados, porque además de sufrir de forma directa los conflictos entre sus padres, la situación influye en su desarrollo escolar.
EL DELITO
Por ser un delito perseguible de oficio, el deber de las autoridades como agentes de instrucción e investigación es apersonarse al área, levantar una diligencia de inspección ocular y verificar que en efecto se está dando una situación de violencia intrafamiliar, de manera tal que puedan actuar y así dar una respuesta no sólo a la familia afectada; sino también a la comunidad.
Dichas acciones según Jaramillo han dado resultados positivos, toda vez que han confirmado la realidad del hecho y de acuerdo a ello, se ha procedido según lo establece la ley, sin embargo, la situación aún se torna alarmante.