La sueca Pernilla Wiberg lo ganó todo en el esquí alpino: fue doble campeona olímpica, logró cuatro títulos mundiales y se adjudicó una vez la Copa del Mundo, en la que subió a lo más alto del podio en todas y cada una de las disciplinas.
Miembro desde 2002 del Comité Olímpico Internacional (COI), organismo en el que integra, entre otras, la de deportistas y la de Coordinación de los XXI Juegos de Invierno, Pernilla comentó en una entrevista con la Agencia EFE que tuvo lugar hoy, martes, en Whistler, diversos aspectos relacionados con el esquí, el olimpismo y su vida personal.
P: Los aplazamientos y las cancelaciones no gustan a nadie, pero son algo que hay que asumir en el esquí alpino, ¿no?
R: Sí. No es cómodo, pero estamos acostumbrados a ello, también en grandes eventos. Pasó en los Mundiales de Morioka (Japón), en el 93: ahí no sabías nunca qué carrera había ese día. Y al final hasta se suspendió una prueba (el supergigante). Lo mismo sucedió en los Juegos de Nagano, en 1998. Llovía, nevaba, hacía sol...
Los deportistas son conscientes de que dependemos del tiempo, que ha de ser bueno, para que se cumplan otras condiciones esenciales, como la seguridad. La organización está haciendo una gran labor, está tomando las decisiones correctas y espero que al final de la próxima semana se hayan disputado todas las competiciones.
P: A la gran favorita para las pruebas femeninas, Lindsey Vonn, le pueden venir la mar de bien estos aplazamientos.
R: Sí, a ella creo que le vienen bien. Ha tenido una lesión y le duele la espinilla, así que cada día de retraso es bueno para su recuperación. No he hablado con ella, no sé qué alcance exacto tiene la lesión, pero la he visto en el reconocimiento de ayer y en el entrenamiento creo que esquió sin problemas. Espero que esté bien.
P: ¿Considera que sigue siendo la gran favorita?
R: Sí, Vonn es la gran favorita, por supuesto. Pero luego siempre sale gente, como por ejemplo ayer (el suizo Didier) Defago, a quien nadie daba como favorito en el descenso. Y ahora es campeón olímpico. Hace un año, en los Mundiales de Val D'Isere (Francia), venía de ganar los descensos de Wengen (Suiza) y Kitzbuehel (Austria), pero se salió. En las grandes competiciones siempre pueden pasar muchas cosas.
P: ¿No ve a nadie más que Vonn favorita en damas?
R: Está Anja (Paerson, su compatriota). Lleva una progresión muy buena últimamente.
P: ¿Será la única baza sueca? ¿No tienen más?
R: Puede que en el eslalon masculino. Tenemos buena gente, aunque les falta doblar dos buenas mangas. Suecia tiene posibilidades en descenso y combinada femenina; y en eslalon masculino, creo.
P: ¿Quienes serán las estrellas del esquí alpino en Vancouver?
R: Creo que Lindsey, seguro. Y fue muy interesante ver de nuevo a Bode (Miller) ahí, en el podio del descenso. Está en buena forma y puede ser una de las estrellas aquí.
P: ¿Cómo vive estos Juegos en sus nuevas facetas?
R: Comento las pruebas para la televisión sueca y soy miembro del COI, estoy en la comisión de deportistas... así que estoy sentada en diferentes sillas. Me da una perspectiva muy amplia. En el COI he aprendido muchas cosas. Cuando era deportista pensaba que la gente del COI y la de la FIS (Federación Internacional de Esquí) no tenían ni idea. Pero me he dado cuenta de que eso no es así. Cuando estás dentro, ves que hay gente que trabaja duro para que los deportistas estén lo mejor posible.
Por supuesto que hay asuntos que se pueden mejorar, pero tanto el COI, como la FIS se trabaja mucho y en Vancouver he podido notar numerosas mejoras con respecto a los Juegos de Salt Lake City (EEUU, en 2002), por ejemplo, que fueron los últimos en los que competí.
P: Usted fue una gran campeona. ¿Echa de menos sus tiempos de deportista?
R: No. Pasé grandes momentos, estuve doce años en el circuito de la Copa del Mundo, viajando por muchos sitios, y logré muchos éxitos deportivos. Pero cada cosa tiene su momento. Para mí fue un honor haber logrado todo lo que logré. Pero en el momento que paras, paras. Tengo una familia, dos hijos (Axel y Sofía) y una gran vida, en Mónaco. Soy feliz y me considero una privilegiada.
P: ¿Le gustaría que sus hijos fueran esquiadores alpinos?
R: (ríe). Sí, si ellos quieren, ¿por qué no? Pero sobre todo quiero que se dediquen al deporte, me da igual cuál. Si son deportistas aprenderán muchas cosas sobre el respeto, la amistad, las diferentes culturas... el deporte te enseña muchas cosas y me gustaría que mis hijos fueran deportistas.