El Estado, a través del Ministerio de Obras Públicas, solicitó formalmente a través de la nota No.PJA/28/98, la revisión del Reglamento Estructural de Panamá al expresidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, Miguel Ulloa.
La solicitud especificaba que se hiciera la revisión únicamente en lo concerniente a la pequeña vivienda y se basó en "planteamientos que hemos recibido, ya que las pequeñas viviendas están en el rango de interés social, que en la actualidad constituyen el grueso de los programas de construcción de viviendas destinadas a brindar viviendas decorosas que estén al alcance de un gran número de panameños de bajos ingresos".
Tal como lo planteara el ingeniero Ulloa durante entrevista con este medio, en la nota, firmada por el ingeniero Pedro Arosemena, representante del MOP ante la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura, se argumenta que los riesgos sísmicos no son iguales en todas las regiones del territorio nacional.
Igualmente, se cuestiona la disponibilidad de los laboratorios en los que se probará la equivalencia de los sistemas alternativos con las normas establecidas en el REP, la preparación de los municipios a nivel nacional para evaluar los sistemas alternativos y la responsabilidad del diseñador estructural en el cumplimiento del REP-94.
En la nota, el ingeniero Arosemena dijo considerar conveniente que para la revisión solicitada se tomaran en cuenta los puntos de vista del MIVI, la CAPAC, los municipios y la Caja de Ahorros.
Esta solicitud fue rechazada posteriormente por la Junta Técnica y además resolvió mantener vigentes todas las disposiciones del Capítulo 6 del REP-94, concerniente a la pequeña vivienda.
Fue precisamente esta nota, fechada en marzo de 1998, lo que alertó a algunos ingenieros que tuvieron acceso a ella sobre el deseo del Estado de construir viviendas baratas, quizás más dignas y decorosas, pero en detrimento de la seguridad de sus ocupantes, todos de recursos económicos limitados y, por tanto, sólo merecedores de viviendas de interés social construidas sin las medidas de seguridad necesarias en casos de sismos de gran magnitud.
Los argumentos con que la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura rechazó la solicitud del representante del MOP se basan en que los detalles estructurales del REP, contenidos en el Capítulo 6, tienen la finalidad de aumentar las probabilidades de que durante un sismo las viviendas de una planta no se desplomen encima de sus ocupantes, causándoles lesiones corporales.
De igual manera, consideró que por su masa, las paredes de bloques pueden convertirse en un mecanismo mortal si durante un sismo se desunen las unas de las otras y se colapsan sobre los habitantes de las viviendas de una planta.
La Junta Técnica también basó su rechazo en que es un hecho que no admite discusión, que la mayor parte de los daños y pérdidas de vidas causadas por los movimientos sísmicos ocurren en las viviendas de una planta construidas sin atender los requisitos mínimos para enfrentar este tipo de eventos.
Otro punto importante tomado en cuenta fue el prólogo del REP-94, en el que el doctor Víctor Levi sostuvo que subir o bajar las probabilidades de falla en una estructura no debe ser potestad de ningún ingeniero, por idóneo que sea, y que en ausencia de un Reglamento Estructural, el ingeniero estará sometido a presiones económicas que le hacen difícil mantenerse en una probabilidad de falla aceptable.
Se basó además en que Panamá está ubicado sobre una microplaca denominada "Bloque de Panamá" localizada en una región sísmica activa, en donde la liberación de energía puesta de manifiesto a través de los movimientos sísmicos, tiene su origen en siete zonas sismo-tectónicas, a saber: la fractura de Panamá, el cinturón deformado del Sur de Panamá, el Golfo de Chiriquí, el Azuero-Soná, Darién, Panamá Central y el Caribe.
Todas estas zonas han generado grandes eventos sísmicos, superiores a los 7 grados en la escala Richter, a excepción de Panamá Central donde sólo se ha generado el terremoto del 2 de mayo de 1621.
La Junta Técnica sostiene que aunque el grado de riesgo es menor en las ciudades de Panamá, Colón y alrededores, se debe tener presente que todo sismo con una magnitud superior a cinco grados en la escala Richter es capaz de provocar daños en las obras erigidas por el hombre, tal como lo ha señalado el especialista Eduardo Camacho.
Argumentó asimismo, que aunque escapa a las posibilidades de los hombres impedir que se produzca un sismo, los ingenieros y arquitectos tienen la obligación de adoptar todas las medidas a su alcance para evitar que las mejoras erigidas por ellos se colapsen durante un sismo. La mejor manera de hacerlo es construir estructuras sismo-resistentes.