Los trabajadores de la oficina en Quito de Petroecuador, la petrolera estatal ecuatoriana, y de su filial Petrocomercial recibieron hoy varias llamadas anónimas en las que se alertaba de la existencia de una bomba en los edificios, pero horas después la policía concluyó que era una falsa alarma.
El comandante del Regimiento Quito, José Rivadeneira, informó a Efe que los trabajadores recibieron varias llamadas de alerta con lo que la policía procedió a cerrar el área y evacuar a las personas; luego, expertos policiales hicieron un "barrido" de los edificios, ubicados en el norte de la ciudad, y concluyeron que se trató de una falsa alarma.
Rivadeneira señaló que, hasta el momento, no se conoce la autoría de la amenaza y que la policía investiga el motivo.
Por su parte, una fuente de Petroecuador informó a Efe que las llamadas anónimas se produjeron cerca del medio día y que poco después llegaron al lugar los expertos en explosivos de la policía que han estado por cerca de tres horas inspeccionando los edificios de la empresa estatal.