El representante especial de Naciones Unidas en Burundi, Charles Petrie, alertó hoy de que en el país africano se producen "amenazas e intimidaciones" contra miembros de la oposición, lo que podría hacer peligrar el débil proceso de transición que vive la nación.
En una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el representante del secretario general expresó su "preocupación concreta" acerca de las "amenazas e intimidaciones" que sufre la oposición en Burundi, un país que "ha avanzado, pero cuya transición es frágil y podría ser reversible".
Petrie recordó que el último informe del secretario general, Ban Ki-moon, hablaba del "clima de impunidad" que se vive en el pequeño país africano, donde también se detectaron "restricciones en la libertad de asociación", así como "ejecuciones extrajudiciales".
El mismo informe de Ban detalla que las relaciones entre la ONU y el Gobierno de Burundi van "por buen camino" en la colaboración en materia de asuntos relacionados con los derechos humanos.
El Consejo de Seguridad recibió estas palabras mientras la misión de la ONU en el país africano se acerca a su fin, fijado para el 31 de diciembre, y después de que en ese último informe de Ban se recomendara que la misión sea sucedida con una presencia a menor escala de la ONU "para apoyar los esfuerzos del Gobierno con el fin de consolidar la democracia y preparar el camino del desarrollo sostenible".
Burundi, que vivió una guerra civil que enfrentó a hutus y tutsis entre 1993 y 2005, celebró este año varias rondas de elecciones, que estuvieron marcadas en su mayoría por el boicot de los principales partidos de la oposición.
Ese boicot, agrupado en la Alianza Democrática por el Cambio (ADC-Ikibiri), se debió a que los opositores consideraron que el gubernamental Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia-Fuerzas para la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD), manipuló las elecciones municipales de mayo pasado.
Ante esa situación, el CNDD-FDD obtuvo más del 81 por ciento de los votos en las elecciones legislativas celebradas en julio y un mes antes Pierre Nkurunziza, un ex líder rebelde hutu, fue reelegido por mayoría como presidente del país al ser el único candidato.
En su informe, Ban recuerda que los observadores internacionales deploraron "el entorno político en que se realizaron, incluidos el boicot de la oposición, la prohibición de toda campaña política en contra del candidato único y varios actos de violencia, que ocurrieron antes y después de la campaña, así como numerosos casos de detención de miembros de los partidos políticos de oposición".