El testimonio del general mexicano Salvador Rangel Medina, quien rechazó el uso del Ejército contra el narcotráfico por temor a que los soldados cometieran abusos como los que hubo en la "guerra sucia" en ese país en los años 70 y 80, ha quedado recogido en el nuevo libro del periodista Juan Veledíaz.
En una entrevista con Efe, el autor del libro "El general sin memoria" (Debate, 2010) recordó que el alto mando castrense repudió la doctrina de la Escuela de las Américas, que alentaba desde EE.UU. las guerras de baja intensidad en América Latina y de donde salieron los impulsores de dictaduras en Chile y Argentina.
En su perfil de Rangel Medina, quien se retiró de la institución castrense en 1979 y falleció en 2005, Veledíaz le describe como "un general atípico", leal a la institución castrense y a sus principios más que al Partido Revolucionario Institucional (PRI) o a los presidentes que gobernaban México.
El autor cuenta en su obra que el general dejó claro que el Estado "pierde legitimidad cuando saquea, roba y sus fuerzas de seguridad", incluido el Ejército, "acumulan acusaciones por abusos y violaciones graves a los derechos humanos".
"Decía que los mismos errores que se cometieron en los años 70 en Guerrero", escenario de cientos de desapariciones cometidas por militares, podían suceder nuevamente al emplear a militares en acciones contra el narcotráfico.
La aparición del libro se produce después de tres años en los que el presidente Felipe Calderón ha impulsado decididamente el empleo de los soldados en primera línea de la "guerra" contra las drogas en coincidencia con una ola de violencia en el país que ha costado más de 18.000 vidas.
La participación del Ejército mexicano en el combate al narcotráfico ha sido criticada por organizaciones civiles y sociales que han denunciado violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas castrenses mexicanas.
Además, el testimonio surge cuando el Legislativo mexicano analiza una posible reforma a la Ley de Seguridad Nacional con la que se podría formalizar las reglas para que el Ejército permanezca en labores de seguridad pública.
El periodista consideró al general Rangel uno de los primeros críticos al empleo del Ejército en labores de contrainsurgencia, en las que participó como jefe de las zonas militares de Guerrero y Michoacán, sur y oeste del país respectivamente, pero no el único.
"Quizás podría ser el que hace unos señalamientos muy claros y muy concisos sobre los riesgos que implica el uso y abuso del Ejército por parte del poder político", aseguró el comunicador, dedicado en los últimos años al análisis de la institución militar.
Las ideas de Rangel, quien sostuvo que el Ejército "es y se debe al pueblo" por encima de otros intereses, frenaron la que podría haber sido una carrera aún más brillante en el seno del Ejército mexicano, aseguró Veledíaz.
La posición del general en contra de usar soldados contra el narcotráfico duró años pero se hizo más manifiesta entre 2002-2003, "con Vicente Fox (2000-2006)" en el poder, "cuando se empezaba a dar esa falta de control institucional sobre amplias regiones del país y donde el Ejército tenía que entrar a hacer labores de policía", agregó.
Veledíaz, galardonado con el Premio Nacional de Periodismo 2002, comparte con el fallecido mando castrense la visión de que la estrategia militar contra la delincuencia organizada es fallida y que no funciona poner a las corporaciones bajo el mando de ex militares.