El Frente Nacional de Resistencia Popular que condena el golpe de Estado del pasado 28 de junio en Honduras protestó hoy por la intención del Gobierno de facto de denunciar el tratado de adhesión a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).
El Parlamento hondureño discutirá la semana que viene la iniciativa presentada en diciembre por el Gobierno que encabeza Roberto Micheletti para denunciar el tratado de adhesión de Honduras a la ALBA, promovido por el derrocado presidente Manuel Zelaya.
El secretario general del Frente Nacional de Resistencia Popular, Juan Barahona, dijo a Efe que la ALBA "solo le ha traído al pueblo hondureño beneficios sociales" y criticó a los congresistas del país porque, según él, están a punto de excluir a Honduras de esa alianza de países que impulsa Venezuela.
Barahona encabezó hoy un grupo de centenares de miembros de la Resistencia que marchó hasta la sede del Parlamento gritando consignas a favor de Zelaya, la ALBA y la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente para cambiar la actual Carta Magna, entre otras reivindicaciones.
También condenaron la amnistía por delitos políticos que el Parlamento puede aprobar la próxima semana y que, según Barahona, tiene como objetivo favorecer a los militares que detuvieron y enviaron a Zelaya a Costa Rica.
Barahona enfatizó que la situación de los derechos humanos no se respeta en Honduras y que los militares deben ser acusados por múltiples violaciones que han cometido.
Indicó que el proceso que se ha abierto contra los seis militares que integran la Junta de Comandantes por la expulsión de Zelaya tras el golpe de Estado es una acción para justificar la amnistía a favor de los jefes castrenses.
Otro de los coordinadores de la Resistencia Popular, Rafael Alegría, dijo a Efe que con la marcha de hoy, la primera que celebran en 2010, inician un proceso para darle a su causa "un carácter de movimiento organizado social y político" y que se preparan "para tomar el poder político de la nación".
"Vamos para adelante, están dadas las condiciones objetivas y subjetivas, y la organización de nuestro pueblo", subrayó Alegría.
"Hoy por hoy, la Resistencia Popular es el movimiento más grande y más querido por el pueblo hondureño y se apresta a derrotar definitivamente a ese eje golpista, a los empresarios, a los militares y a los políticos tradicionales", agregó.
Los manifestantes también exigieron la restitución de Zelaya, quien espera encerrado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa el fin de su Gobierno, el próximo 27 de enero, cuando asumirá el poder el gobernante electo, Porfirio Lobo, del opositor Partido Nacional.