RESPETO**Razón de sobra tiene el monseñor Dimas Cedeño en recordarnos que los días santos no son un carnaval, sino ocasión de recogimiento y meditación. Y para quienes no profesan la fe cristiana, lo menos que les corresponde es guardar respeto por la mayoría de los panameños que la practican. Porque resulta bochornoso ver gente borracha y haciendo jolgorio en este tiempo.
EXCESOS**Ningún reparo vemos en que muchos lo dediquen al descanso e incluso a las playas, ríos y días de campo, es su derecho. De lo que hablamos es del irrespeto por los demás y de difundir música estridente e inadecuada. Incluso mañana, sábado de gloria, preludio de la resurrección, tampoco es un "machín" o campanada para dar reinicio a los excesos. Eso es hipocresía.
CONDUCTA**En fin, son días de moderación y recato. Para todo lo demás queda el resto del año. ¿Cuál es el afán de aprovechar precisamente estos días para hacer un carnaval? Después no nos quejemos. Alguien, relajando la doctrina, dijo una vez, que el cielo y el infierno están aquí mismo, tocando a cada cual recoger los frutos que siembra, según su conducta y actitudes. Meditémoslo.