Roman Polanski, un fugitivo de película
Cineasta brillante marcado por la tragedia, Roman Polanski es un eterno fugitivo de los tribunales de EE.UU., que se resisten a olvidar un caso de abusos sexuales sobre una menor confesados por el ganador de un Óscar.
El director de "Rosemary's Baby" (1968), "Chinatown" (1974) y "The Pianist (2002), filme por el que obtuvo la estatuilla de Hollywood, huyó de EE.UU. a Francia en febrero de 1978 mientras se encontraba en libertad condicional.
Polanski había sido detenido en 1977 en Beverly Hills acusado de violar a Samantha Gaimer, de 13 años, en la residencia de Jack Nicholson mientras éste se encontraba ausente. El artista admitió la relación con la adolescente y pasó 42 días en prisión bajo evaluación psiquiátrica.
Poco antes de conocerse el fallo del juez, que Polanski temió que fuera a condenarle a pasar largo tiempo entre rejas, el director hizo las maletas y buscó asilo en Francia desde donde no podía ser extraditado a pesar de una orden de detención internacional emitida por EE.UU..
El cineasta nunca regresó a Hollywood, ni tan siquiera para recoger su Óscar.
La fiscalía de Los Ángeles, encargada de forzar su retorno a EE.UU., vio la ocasión de atraparle cuando viajó en septiembre de 2009 a Suiza para asistir a un festival.
La Policía del país alpino detuvo a Polanski en Zurich y quedó bajo arresto domiciliario hasta que hoy las autoridades helvéticas desestimaron la extradición por falta de datos en la solicitud y por la inacción de EE.UU. en anteriores ocasiones en las que había entrado en Suiza.
Polanski, como 32 años antes, volvía a escaparse de la Justicia de EE.UU., donde sus abogados luchan denostadamente por conseguir que se desestime el caso en su contra, apoyados por la víctima de los abusos, Samantha Gaimer, ahora casada y madre de tres hijos, con quien el cineasta hizo las paces en 1993.
La sombra de esa violación, no obstante, pesará sobre la imagen de Polanski durante el resto de su vida, aunque a sus 76 años este genio del cine franco-polaco arrastra mucho más drama a sus espaldas.
Tras un primer matrimonio con Barbara Lass que concluyó en 1962 después de tres años de casados, se casó con la actriz Sharon Tate, quien fue asesinada en 1969 en Los Ángeles cuando estaba embarazada de su primer hijo a manos de la secta de Charles Manson.
Abatido, Polanski pasó por un bache creativo y decidió volver a Europa. Su regreso a Hollywood sería tan memorable como fatídico.
En 1974 estrenó "Chinatown", filme protagonizado por Jack Nicholson y candidato a 11 estatuillas de la Academia que supuso un renacer para el director que se había labrado un nombre desde "Repulsion" (1965), "Dance of the Vampires" (1967), "Rosemary's Baby" (1968) y "What?" (1972).
El episodio con Gaimer en 1977 truncó su resurgimiento en la meca del cine, si bien en 1979 vio la luz "Tess".
Ya en Francia, Polanski tardó siete años en ponerse tras la cámara, cuando se embarcó en el rodaje de "Pirates", una obra menor en comparación con las siguientes: "Frantic" (1988), con Harrison Ford, y "Bitter Moon" (1992), con Hugh Grant y Kristin Scott Thomas.
Siempre apegado a las historias oscuras, obsesionado con el horror de la II Guerra Mundial, en su última etapa creativa, Polanski mantuvo su una línea tenebrista con títulos como "Death and the Maiden" (1994), con Sigourney Weaver, y "The Ninth Gate" (1999).
Su éxito definitivo llegó de la mano del relato sobre el Holocausto en "The Pianist".
En febrero, el cineasta estrenó el "thriller" "The Ghost Writer" con Pierce Brosnan, Ewan McGregor y Kim Cattrall, una película que ha tenido poca repercusión en la taquilla de EE.UU.
El director de "Rosemary's Baby" (1968), "Chinatown" (1974) y "The Pianist (2002), filme por el que obtuvo la estatuilla de Hollywood, huyó de EE.UU. a Francia en febrero de 1978 mientras se encontraba en libertad condicional.
Polanski había sido detenido en 1977 en Beverly Hills acusado de violar a Samantha Gaimer, de 13 años, en la residencia de Jack Nicholson mientras éste se encontraba ausente. El artista admitió la relación con la adolescente y pasó 42 días en prisión bajo evaluación psiquiátrica.
Poco antes de conocerse el fallo del juez, que Polanski temió que fuera a condenarle a pasar largo tiempo entre rejas, el director hizo las maletas y buscó asilo en Francia desde donde no podía ser extraditado a pesar de una orden de detención internacional emitida por EE.UU..
El cineasta nunca regresó a Hollywood, ni tan siquiera para recoger su Óscar.
La fiscalía de Los Ángeles, encargada de forzar su retorno a EE.UU., vio la ocasión de atraparle cuando viajó en septiembre de 2009 a Suiza para asistir a un festival.
La Policía del país alpino detuvo a Polanski en Zurich y quedó bajo arresto domiciliario hasta que hoy las autoridades helvéticas desestimaron la extradición por falta de datos en la solicitud y por la inacción de EE.UU. en anteriores ocasiones en las que había entrado en Suiza.
Polanski, como 32 años antes, volvía a escaparse de la Justicia de EE.UU., donde sus abogados luchan denostadamente por conseguir que se desestime el caso en su contra, apoyados por la víctima de los abusos, Samantha Gaimer, ahora casada y madre de tres hijos, con quien el cineasta hizo las paces en 1993.
La sombra de esa violación, no obstante, pesará sobre la imagen de Polanski durante el resto de su vida, aunque a sus 76 años este genio del cine franco-polaco arrastra mucho más drama a sus espaldas.
Tras un primer matrimonio con Barbara Lass que concluyó en 1962 después de tres años de casados, se casó con la actriz Sharon Tate, quien fue asesinada en 1969 en Los Ángeles cuando estaba embarazada de su primer hijo a manos de la secta de Charles Manson.
Abatido, Polanski pasó por un bache creativo y decidió volver a Europa. Su regreso a Hollywood sería tan memorable como fatídico.
En 1974 estrenó "Chinatown", filme protagonizado por Jack Nicholson y candidato a 11 estatuillas de la Academia que supuso un renacer para el director que se había labrado un nombre desde "Repulsion" (1965), "Dance of the Vampires" (1967), "Rosemary's Baby" (1968) y "What?" (1972).
El episodio con Gaimer en 1977 truncó su resurgimiento en la meca del cine, si bien en 1979 vio la luz "Tess".
Ya en Francia, Polanski tardó siete años en ponerse tras la cámara, cuando se embarcó en el rodaje de "Pirates", una obra menor en comparación con las siguientes: "Frantic" (1988), con Harrison Ford, y "Bitter Moon" (1992), con Hugh Grant y Kristin Scott Thomas.
Siempre apegado a las historias oscuras, obsesionado con el horror de la II Guerra Mundial, en su última etapa creativa, Polanski mantuvo su una línea tenebrista con títulos como "Death and the Maiden" (1994), con Sigourney Weaver, y "The Ninth Gate" (1999).
Su éxito definitivo llegó de la mano del relato sobre el Holocausto en "The Pianist".
En febrero, el cineasta estrenó el "thriller" "The Ghost Writer" con Pierce Brosnan, Ewan McGregor y Kim Cattrall, una película que ha tenido poca repercusión en la taquilla de EE.UU.