¿Sabe por qué firma?


El plantear el tema de los cambios constitucionales, es preciso que la ciudadanía comprenda que por el momento se están manejando dos propuestas diferentes, pero que al final del camino buscan el mismo objetivo.
Dos organizaciones promueven la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Uno es el llamado “Grupo Dinamizador” de la mesa Nueva Constitución del Foro Visión 2020, que no representa formalmente a la totalidad de este colectivo y otro es el Concejo Ecuménico que reúne a representantes de las distintas iglesias cristianas tradicionales en Panamá, pero que no debe confundirse con la Iglesia Católica, la cual participa en el Consejo Ecuménico, pero cuyos pronunciamientos oficiales son adoptados por la Conferencia Episcopal Panameña.
La Quinta Papeleta que propone la Mesa de Nueva Constitución del Foro 2020 y la recolección de firmas que impulsa el Comité Ecuménico, son dos vías distintas que propugnan por la elaboración un nueva Constitución Nacional, por vía de una asamblea especializada.
El Comité Ecuménico, inició el 19 de noviembre y por un período de dos meses un proceso de captación de firmas que debe servir como un mecanismo de presión a los candidatos presidenciales, de manera que quien resulte ganador se sienta en la obligación de prestarle atención al tema de la Constitución.
El sacerdote Néstor Jaén, quien se erige como la cabeza visible de este proceso, explicó que el Comité Ecuménico no está presentando los temas específicos que debe ser objeto de cambios o reformas, ya que esa será una responsabilidad del futuro gobierno, los políticos y la sociedad civil.
Jaén explicó que el Comité Ecuménico aboga por la convocatoria a una Asamblea Constituyente paralela, que se encargará de redactar una nueva.
Constitución en los dos primeros años del próximo gobierno. Se plasma en la solicitud que esta asamblea debe tener una representación equitativa de los partidos políticos y de la sociedad civil. No se explica cuál será el método a utilizar para elegir a los constituyentes y garantizar la igualdad planteada, ni tampoco se explica de cuántos miembros será dicha asamblea de notables. No queda establecido tampoco si sus integrantes serán electos por votación popular o serán designados y si fuera el último caso, no se dice quién los designará. Para los proponentes estas responsabilidades son del político y de la sociedad.
Para evitar que la asamblea propuesta se atribuya facultades que no le competen, el Comité Ecuménico es claro al sostener que la Constituyente no interferirá con las funciones de las autoridades elegidas el 2 de mayo del 2004 y que su único objetivo es redactar la nueva constitución.
El planteamiento de las iglesias cristianas tradicionales es que quienes integren la Constituyente no recibirán salarios, sino que se les otorgará un viático, tampoco cuantificado, por el tiempo que sesionen.
En tanto, el grupo dinamizador del Foro Visión 2020, mediante la quinta papeleta busca un compromiso de las nuevas autoridades a convocar a una constituyente, pero es más específica en cuanto a las atribuciones de dicha asamblea.
Es importante acotar que la iniciativa de la quinta papeleta no es propiedad exclusiva del Foro 2020, sino que nació en el Centro de Iniciativas Democráticas (CIDEM) que dirige el Dr. Jorge Giannareas, y en caso de que fuera consensuada por todos los actores que participan en el Foro, plantearía un texto parecido, pero no igual al que está promoviendo el Comité Ecuménico a través de la recolección de firmas.
La papeleta tendría un cuadro para marcar el Sí y otro para el No.
En caso de que el voto afirmativo obtenga al menos el 51% de la votación, el Tribunal Electoral deberá desplegar todas las acciones que sean necesarias para que en un plazo no menor de seis meses y no mayor de nueve, se elija mediante voto popular a los integrantes de la convención constituyente que habrá de redactar la nueva Constitución.
El Ejecutivo que tome posesión el 1 de septiembre de 2004 nombrará una Comisión de Reformas Constitucionales integrada por 10 miembros de los partidos políticos y 5 de organizaciones de la sociedad civil, para redactar un borrador de Constitución. Los miembros provenientes de los partidos políticos serán nombrados de una terna que someterá al Ejecutivo el comité directivo del partido correspondiente.
La Convención Constituyente estará integrada por un máximo de 50 miembros así: Nueve representantes provinciales, uno por cada provincia, y cinco comarcales, uno por cada comarca. 36 miembros serán elegidos en los circuitos electorales de los que se compone el país.
El Tribunal Electoral reglamentará la elección de los constituyentes, respetando el principio de la libre postulación, y podrá requerir de los candidatos un determinado número de firmas que avale sus candidaturas.
Este porcentaje en ningún caso podrá exceder el 1 por ciento del total de electores que componen la circunscripción de acuerdo al último padrón. La entrada en vigencia de la nueva Constitución será establecida por el propio texto Constitucional.
En esta propuesta se repiten un esquema localista de representación bastante parecido al que rige hoy en día para elegir legisladores, por lo que algunos opinan que pondría en ventaja a los actuales miembros de la Asamblea Legislativa y nuevamente enfocaría el esfuerzo de los Constituyentes en los temas locales más que en los temas nacionales. Por otra parte, el hacer la convención con un número par de integrantes (50) es inconveniente para evitar las votaciones empatadas.
Si bien establece cómo se escogen a los redactores del borrador constitucional de parte de los partidos políticos, no dice quién ni como escoge a los llamados representantes de la sociedad civil.
Ninguna de las dos propuestas plantea un plesbicito final que avale la adopción de la nueva Constuitución, ni qué sucede si vencido el término la Convención Constituyente no hubiera terminado de aprobar el nuevo texto constitucional.
La quinta papeleta preguntaría al elector si está de acuerdo con una nueva Constitución que será redactada por una Convención Constituyente, elegida por voto popular, en un plazo máximo de ocho meses contados a partir del día de hoy (día de las elecciones) y conformada por 50 ciudadanos libremente postulados, que actuarán ad honorem exclusivamente para este propósito y que en un término de tres meses elaborarán un nuevo texto constitucional que será sometido a la aprobación de la ciudadanía mediante referéndum tres meses después?
Tilcia de Pitty: Estoy de acuerdo con eso. La firma es un apoyo para lograr que se hagan esos cambios. Con exactitud no sé qué cambios están solicitando, pero si sé que deben darse reformas en la Constitución.
Alvaro Jiménez: Apoyo a la Iglesia con la recolección de firmas, porque el pueblo está cansado de tanta corrupción. Deben darse cambios en los privilegios que reciben los legisladores.
Roy Fernández: Se ha registrado un desorden muy grande desde hace mucho tiempo. El país va hacia un descalabro que nadie lo va a detener. Yo no he visto todavía las propuestas, pero es necesario para quitar privilegios como el que tienen los legisladores.
Luz de Pérez: Apoyé con mi firma porque la iglesia representa lo más importante en la palabra de Dios. La Constitución debe ser reformada. Sé que hay que reformar los aspectos de derechos humanos.
Carlos Mullin: Yo apoyo la iniciativa porque están sucediendo muchas cosas y la Constitución actual permite muchas libertades y hay que renovarla para que no continúen. Consideró que los “cabecillas” deben plantear cuáles son los cambios a proponer.
Conclusiones: Los encuestados apoyan cambiar la Constitución, aunque no saben qué cambios específicos contienen las propuestas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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