Saga**Continúa la saga del estudiante fantasma. Nuestro falso bachiller no sólo obtuvo un diploma secundario fraudulento, sino que avanza en su carrera universitaria a toda velocidad. Entre la corrupción y la desidia, nuestro sistema educativo no sólo es deficiente en su calidad, sino también en cuanto a la confianza.
Selección**Por su obsolescencia y compromiso con intereses creados y enquistados, el sistema es incapaz de detectar a alguien que no está preparado para avanzar a la siguiente etapa del proceso educativo. El proceso de selección natural, que va dejando atrás a los que han llegado a su nivel de incompetencia, hace rato llegó al suyo.
Sorpresas**El sistema memorístico, industrialista y falto de controles de calidad, sigue graduando a quienes no poseen los conocimientos que las autoridades certifican a través de sus diplomas. El estudiante fantasma sigue avanzando. No se sorprenda si en un tiempo no muy lejano, llegue a decano de alguna facultad.