El pitcheo latinoamericano vivió el lado de la derrota y del triunfo en el tercer juego de la Serie Mundial después que el abridor boricua Jonathan Sánchez no pudo superar al bateo oportuno de los Vigilantes de Texas, mientras que el cerrador dominicano Neftalí Feliz debutaba con su primer rescate.
El resultado fue ver como los Vigilantes vencieron por 4-2 a los Gigantes de San Francisco para conseguir su primera victoria en el Clásico de Otoño que disputan al mejor de siete.
Sánchez al que se le considera un lanzador intratable cuando alcanza su versión buena, esta vez le tocó la que no convence al perder en determinados momentos la solidez de sus envíos desde el montículo, que le costaron dos jonrones demoledores.
"No estoy contento, lo que uno siempre busca es ganar y obviamente eso no ocurrió", admitió Sánchez al concluir el partido. "me siento bien, el mismo que vieron al final de la temporada regular", en referencia a la efectividad de 1.03 que logró en sus últimas siete salidas al montículo.
Sánchez, que tiene marca perdedora de 0-2 y 4.05 de efectividad en la fase final, fue el quinto puertorriqueño en abrir un partido de la Serie Mundial y el primero desde que John Candelaria lo hizo con los Piratas de Pittsburgh en 1979.
Candelaria fue precisamente el último en conseguir un triunfo. Si Sánchez pretende lograrlo tendrá que esperar a un eventual séptimo partido, aunque su equipo puede acabar antes la serie al irla ganando por 2-1.
Sánchez que forma parte de una rotación que incluye a los estelares Tim Lincecum y Matt Cain, llegó a convertirse en una garantía y de hecho fue el abridor más confiable en el último mes, y una de las claves para que los Gigantes se clasificasen a la fase final por primera vez desde el 2003.
Sin embargo, no ha estado bien en la fase final y ante los Vigilantes, en el segundo y quinto episodios del tercer partido, fue castigado con dos jonrones cuando tenía dos "outs" en la pizarra.
El primera base Mitch Moreland, un novato que batea octavo, conectó el primero y el mismo produjo tres carreras. El otro se lo pegó el jardinero Josh Hamilton, un bambinazo solitario.
Sánchez lanzó 193 entradas y un tercio durante 2010, la mayor marca en la carrera del zurdo de 27 años. Pero llegó a esta juego con una semana de descanso.
"Me siento fuerte y no estoy cansado", insistió Sánchez. "Son las cosas que suceden en un partido de béisbol".
Por su parte, el piloto de los Gigantes, Bruce Bochy, no quiso entrar en valoraciones si el esfuerzo realizado durante la temporada regular ahora les estaba pasando factura.
"No estoy en condiciones de responder si eso les esté pasando factura o no", declaró Bochy. "Creo que aguantó bien. Después del jonrón (de Moreland) se recompuso y nos mantuvo en el juego hasta el error contra Hamilton".
Nada de eso ocurrió con el novato Feliz, que tuvo que esperar ocho días para volver de nuevo al montículo, pero cuando lo hizo le convirtió en el lanzador que aseguró el triunfo de los Vigilantes.
Las dudas de que el derecho dominicano de 22 años pudiera estar descontrolado o verse afectado por la ansiedad se disiparon con una actuación perfecta el sábado en el noveno episodio, en el que apenas necesitó 13 lanzamientos para certificar la victoria.
Feliz retiró en orden a los tres bateadores de los Gigantes, dos por la vía del ponche. Pat Burrell y el dominicano Juan Uribe se fueron con la carabina al hombro, mientras que el jardinero Cody Ross se fue en un elevado.
El lanzador dominicano tiró lo único que sabe hacer mejor como son las rectas para recetar 12 y un slider. Cuatro de las rectas marcaron 99 millas por hora (160 kilómetros) en la pistola de radar. La cuenta final fue de 10 strikes y tres bolas.
"Esto fue increíble. Estuve un poquito nervioso, pero rápidamente me sentí como si fuese un juego de temporada regular", declaró Feliz. "Lanzar con toda la gente gritando en nuestro estadio me ayuda más, a tirar más fuerte".
Con 40 rescates en 43 oportunidades esta campaña, Feliz estableció un récord de salvamentos para un novato en la historia de las Grandes Ligas.
El sábado logró el rescate para la primera victoria de su equipo en una Serie Mundial, competición en la que se estrena.
Feliz también superó en los libros de marcas al legendario Nolan Ryan, actual presidente y copropietario de los Vigilantes, después de convertirse en el segundo lanzador más joven en anotarse un salvamento en la Serie Mundial.
Ryan ahora es tercero y el más joven sigue siendo Bob Welch, que tenía 21 años cuando lo logró con los Dodgers de Los Angeles en 1978.
"Lo suyo fue impresionante", comentó Bochy. "Salió a tirar con rectas de 98 y 99 y por la goma y no falló, simplemente, magistral para un novato".
Pese a todos los salvamentos logrados en la temporada regular, Feliz aún no había conseguido ninguno en la fase final. El único de los Vigilantes había sido logrado por Darren Oliver, un veterano de 40 años.
"Estaba bien preparado, después de dos sesiones de bullpen no tuve nunca ninguna duda que podía ayudar al equipo si me necesitaban", señaló Feliz, que simbolizó mejor que nadie la noche triunfal e histórica de los Vigilantes.