La cúpula de la Iglesia católica en Argentina se mostró "muy satisfecha" tras el encuentro que mantuvo hoy con la presidenta del país, Cristina Fernández, luego de los reclamos de "grandeza" que los obispos hicieran la semana pasada al Gobierno y a la oposición.
"Los obispos se retiran muy satisfechos. Fue una reunión larga, en la que se habló en general de la situación del país y sobre el documento de los obispos y la necesidad de ir generando una convivencia cada vez más armónica", dijo tras la reunión el portavoz del Episcopado argentino, Jorge Oesterheld.
A la cita, que se realizó en la sede del Ejecutivo, acudieron el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de Argentina, Jorge Bergoglio, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Luis Villaba, y el vicepresidente segundo, José María Arancedo.
La entrevista con la mandataria había sido solicitada luego del encuentro que mantuvo el miércoles pasado la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, que concluyó con la difusión de un documento en el que los obispos reclamaron al Gobierno y a los líderes de la oposición "una actitud de grandeza" para "superar el estado de confrontación permanente" que vive el país.
"Urge recrear las condiciones políticas e institucionales que nos permitan superar el estado de confrontación permanente", señala el documento difundido por la Conferencia Episcopal.
El portavoz del Episcopado indicó que en la entrevista con Fernández "no hubo ningún pedido" de parte de los obispos pues "la idea era sólo presentar la declaración".
"Se habló en general del tema. La presidenta lo recibió (al documento) y en algún momento se habló en general de la situación del país", señaló Oesterheld.
Las autoridades de la Conferencia Episcopal se reunieron ayer, martes, con el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, y hoy, tras la cita con Fernández, se entrevistarán con el titular del Senado y vicepresidente argentino, Julio Cobos, quien está enfrentado con la mandataria desde mediados de 2008.
El Gobierno de Fernández, que ha perdido la mayoría parlamentaria en las elecciones legislativas de junio de 2009, mantiene un áspero enfrentamiento con la oposición, que rechaza el uso de reservas monetarias para el pago de deudas con el que insiste la mandataria por medio de un decreto que ha sido frenado por la Justicia.