El jefe del gabinete de Gobierno argentino, Aníbal Fernández, llamó hoy "traidor" y "fascista" al vicepresidente, Julio Cobos, después de que éste anunciara que aplicará multas a los legisladores oficialistas que estén ausentes en la sesión del Senado que convocó para mañana.
Los dichos de Fernández reavivaron la dura disputa que el Ejecutivo mantiene con Cobos desde 2008, cuando el vicepresidente se pasó a las filas de la oposición, que ahora pugna por anular algunos polémicos decretos presidenciales y aprobar una reforma impositiva que rechaza el oficialismo.
Cobos, en su condición de presidente del Senado, citó a la sesión del miércoles mediante avisos en la prensa en los que advirtió a los legisladores oficialistas que les aplicará una multa del 20 por ciento de sus salarios si no acuden al pleno.
La convocatoria, que no tiene precedentes en el país desde el regreso de la democracia, en 1983, incluyó además la lista de 36 senadores, 35 de ellos del peronista Frente para la Victoria, en el Gobierno, que con su ausencia impidieron que la cámara alta abriera la sesión prevista para la semana pasada.
Aníbal Fernández dijo que la actitud de Cobos fue "fascista" y le acusó de "comportarse como el jefe de una banda" en vez de "ponerse la ropa" de otros vicepresidentes que "tenían estatura y que se sentaban a hacer política".
"Que actúe con seriedad, (Cobos) nunca hizo una lista de legisladores de la oposición: lo hace con los peronistas porque son sucios, malos y feos", aseguró el jefe del gabinete a radios y canales de la televisión local.
"Las traiciones lo van a condenar toda su vida, porque va a caminar por la calle con una mochila de traidor que no se la saca ni Dios", puntualizó.
Cobos le respondió que es "fascista" la actitud "de no asistir a los debates" parlamentarios y "creer siempre que se tiene la razón", por lo que ratificó su decisión de sancionar a los legisladores que falten a la próxima sesión del Senado.
"Sucede que cuando no se comparte una decisión y no se tienen las mismas ideas, esto ya es motivo de agravio y descalificaciones", matizó el vicepresidente.
"Todos debemos ser iguales ante la ley: si un enfermero, un maestro o un empleado de comercio faltan, se les descuenta el día, así de simple", subrayó a medios locales.
El equilibrio de fuerzas en la cámara alta, de 72 miembros, impide a la oposición, que ocupa 35 escaños, abrir el debate sobre una reforma impositiva que rechaza el Gobierno, que a su vez no logra que se convalide la designación de Mercedes Marcó del Pont como presidenta del Banco Central.
Los opositores confían en lograr hoy el número de 129 legisladores necesario para que la Cámara de Diputados rechace un decreto de la presidenta argentina, Cristina Fernández, que dispone el uso de reservas monetarias para el pago de deudas este año, motivo de un conflicto con el Ejecutivo.
El Frente para la Victoria sigue siendo la primera minoría en el Parlamento a pesar de su derrota en las elecciones legislativas de junio pasado, que ganaron la Unión Cívica Radical y alianzas de peronistas disidentes con fuerzas conservadoras.
En un hecho inédito en la historia del país, el vicepresidente de la Nación milita en la oposición desde mediados de 2008, cuando con su voto de desempate en el Senado impidió la aprobación de una ley por la que el Ejecutivo se proponía aplicar un sistema impuestos móviles a la exportación de granos que era rechazado por el sector agrario.