SEGURO** Es entendible que a nadie le guste pagar más por lo mismo, ni dar igual suma para recibir menos. Pero entre eso y quedarse sin nada, hay un mar de diferencia; sobre todo si se trata de un servicio vital como el que nos brinda la Caja de Seguro Social. Porque la atención y jubilación más cara es la que no se tiene. Sino, pregunte a quien no tiene ficha o cuotas pagas para una cita o una pensión de jubilación.
QUIEBRA** Por eso, es absurdo que los mismos que se oponen a la transferencia de la segunda partida del décimo tercer mes al Seguro rechacen también el aumento de la edad y de las cuotas. ¿Quieren acaso quebrarla y quedarse sin nada? Porque de eso se trata, si la mayoría de los asegurados sigue sacando mucho más de lo que aporta. A ese ritmo, las reservas, igual que las medicinas, irán escaseando hasta agotarse.
SOLIDARIDAD** Hablemos claro. No hay posibilidad de obtener el dinero de otro modo. Simplemente, no lo hay. Es demasiado. Ni el presupuesto nacional entero - siempre en rojo -, ni los ingresos del Canal, bastarían. Además, el país no puede vivir sólo para pagar pensiones. ¿Qué de la educación, el agro, los caminos, viviendas, la salud y atención de los más pobres que ni seguro tienen? Esa es la verdadera solidaridad.