Corea del Sur indicó hoy que reiterará a Corea del Norte su propuesta de organizar una reunión de familias separadas por la guerra en la península (1950-1953), después de que el país comunista rechazara el pasado sábado la última oferta de Seúl al respecto.
El ministro surcoreano de Unificación, Yu Woo-ik, aseguró que instará a Pyongyang a acceder a la organización de estas reuniones y a dejar de lado las diferencias entre ambos países en un asunto que es exclusivamente humanitario, según la agencia Yonhap.
Yu hizo estas afirmaciones pese a que en los últimos días la tensión entre ambas Coreas se ha incrementado por la celebración, esta semana, de maniobras militares por parte del Sur en la conflictiva frontera del Mar Amarillo (Mar Occidental).
El pasado sábado, el régimen de Pyongyang rechazó la propuesta del Sur de abrir negociaciones para organizar nuevas reuniones de familias separadas por el conflicto que hace seis décadas dividió la península en un Norte comunista y un Sur capitalista.
Según Pyongyang, antes de celebrar cualquier nuevo encuentro de familias Seúl debe disculparse por no ofrecer su pésame por la muerte del líder Kim Jong-il el pasado diciembre.
Tras su fallecimiento, Seúl expresó su solidaridad con el pueblo norcoreano pero sin dirigir un pésame oficial, al tiempo que restringió al máximo los viajes de surcoreanos al Norte para ofrecer condolencias, lo que suscitó críticas de Pyongyang.
Unos 130.000 coreanos sufrieron la separación de sus familiares tras la Guerra de Corea y todavía hoy unas 78.000 personas, la mayoría de edad avanzada, conservan parientes cercanos al otro lado de la frontera, según cálculos del Ministerio de Unificación.
Tras la etapa de distensión abierta en el año 2000 con la cumbre de los líderes de Norte y Sur, ambas partes han organizado varias reuniones de familias separadas, por lo general con motivo de festividades tradicionales coreanas.
En estos encuentros, que nunca se han podido establecer de forma regular, más de 21.700 coreanos han podido reunirse por unos días con sus parientes del otro lado de la línea del paralelo 38 tras décadas de separación.
La última reunión de familias separadas tuvo lugar en octubre de 2010 y desde entonces no se han organizado más encuentros de este tipo debido a la tensión en la dividida Península Coreana.