Los sindicatos metalúrgicos de Brasil denunciarán ante la Justicia a la siderúrgica Usiminas por los recientes despidos masivos, que provocaron hoy una huelga por tiempo indefinido en las principales plantas de la compañía, según informaron fuentes sindicales.
El Sindicato de Metalúrgicos de Ipatinga (Sindipa), en el estado de Minas Gerais, anunció este miércoles que presentará el próximo lunes ante el Tribunal Regional del Trabajo (TRT) de Belo Horizonte un recurso en el que exige el reintegro de los trabajadores despedidos por Usiminas.
El gremio sindical pretende hacer cumplir ante la Justicia el acuerdo firmado con la compañía y que estipulaba el reinicio de negociaciones después del período de acogida de dimisiones voluntarias previsto entre el 4 y 22 de mayo.
Desde el último sábado han sido despedidos 312 trabajadores de las diferentes plantas de la Usiminas en los estados de Sao Paulo y Minas Gerais, según datos del Sindicato de Metalúrgicos de la Baixada Santista, en el litoral paulista.
La compañía indicó que los despedidos hasta el próximo sábado deben llegar a 810, para totalizar así más de 1.300 con los 516 empleados que se acogieron al plan de dimisión voluntaria propuesto por la empresa.
El director del Sindipa, Paulo Cezar dos Santos, comentó este miércoles que después del período de acogida de dimisiones voluntarias "la compañía no presentó alternativas".
El total de despedidos representa un 6,0% de la planta de trabajadores y con la medida la compañía espera reducir en un 10% los costos debido a la "severa retracción de la demanda de los productos siderúrgicos", explicó en una nota de prensa Usiminas, que en la actualidad opera con el 50% de su capacidad de producción.
Este miércoles, los sindicatos impidieron el ingreso de los autobuses que transportan a los trabajadores e iniciaron así una serie de protestas, la mayor de ella en la planta de Cubatao, en el litoral de Sao Paulo y que reunió a unos 400 manifestantes, según informó la Policía Militar (PM).
Según los sindicatos, unos 4.000 trabajadores de la compañía y de las empresas que prestan servicios a Usiminas, como los operarios de la construcción civil y personal de aseo interno que reclaman por un aumento salarial, pararon sus actividades desde este miércoles.
Usiminas señaló que las operaciones de la empresa no fueron suspendidas en su totalidad y reiteró que los despidos son "inevitables", ante la adhesión menor de la esperada al programa de dimisiones voluntarias y a la caída del 42,5% de las ventas de acero en Brasil durante los primeros cuatros meses.