Trabajadores marchan polarizados y en medio de la crispación en Venezuela
El Primero de Mayo en Venezuela no escapa este año a la crispación que reina en el país desde las elecciones del 14 de abril, ganadas con un estrecho margen por Nicolás Maduro, y vuelve a presentar marchas separadas del chavismo y la oposición en medio de la crisis política.
En las últimas jornadas ambos bandos han llamado a sus seguidores a marchar en defensa de las políticas de la "revolución bolivariana", los chavistas, y en demanda del aumento de salario del 40% y en contra de la falta de negociación de contratos colectivos y otras medidas, los de la oposición.
Los incidentes registrados en la Asamblea Nacional el martes reforzaron los llamamientos a salir hoy a las calles.
"Que hoy día del trabajador toda nuestra Venezuela se movilice por sus derechos!", señaló el líder opositor y excandidato presidencial, Henrique Capriles, en la red social Twitter.
"Feliz día a todos los Trabajadores de nuestra amada Venezuela, con uds siempre! Hoy recordemos también a los millones de desempleados", afirmó.
En Alemania, centenares de miles de personas participaron en las manifestaciones convocadas en Alemania por los sindicatos para conmemorar el Día de los Trabajadores y tuvieron presente la crisis que aqueja al sur de Europa.
Según los sindicatos, unas 425,000 personas, algo más que en la pasada edición, acudieron a las movilizaciones organizadas bajo el lema: "Primero de mayo: nuestro día - Buen trabajo, pensión segura, Europa social".
"El gran número de participantes envía una clara señal en este año electoral 2013: no se pueden ignorar los asuntos sindicales y las reivindicaciones de las trabajadoras y los trabajadores", aseguró en Berlín Michael Sommer, presidente de la Federación de Sindicatos Alemanes (DGB).
Las protestas sindicales en Alemania no olvidaron, pese a la sólida situación macroeconómica del país y al bajo nivel de desempleo, la recesión que lastra a gran parte de la eurozona.
En territorio colombiano los grupos sindicales se tomaron las calles de las principales ciudades.
Unos 10,000 policías y socorristas, al menos siete máquinas de bomberos y media docena de ambulancias fueron dispuestas para atender la jornada en la capital, donde están previstas por lo menos siete marchas, la mayoría de las cuales concluirá en la céntrica Plaza de Bolívar.
El común denominador de las congregaciones es el rechazo a los bajos salarios, la petición para que haya contratos de trabajo mejor remunerados, que no se estorbe la libre decisión de asociación y mejoras en educación.
La CUT aseguró que el 68% de la población colombiana económicamente activa está dentro del marco de la informalidad, de un total de ocupados de 23 millones de personas.
El presidente de esa central trabajadora, Domingo Tovar, señaló que, según las estadísticas oficiales, "23 millones hacen parte de la población económicamente activa y aparecen en el mercado de trabajo como ocupados, ya sea vendiendo minutos (de teléfono) en la calle, como trabajador familiar sin recibir remuneración o simplemente desempleados".
En La Habana, el recuerdo a Hugo Chávez protagonizó la celebración del Primero de Mayo en Cuba, donde las imágenes y elogios al fallecido líder venezolano marcaron los habituales desfiles multitudinarios que se celebran en la isla y convocados este año bajo el lema "Por un socialismo próspero y sostenible".
El rostro de Chávez se repitió en muchos de los carteles que portaron hoy los cubanos para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores, en una jornada que el presidente Raúl Castro encabezó junto a otros miembros del Gobierno en la emblemática Plaza de la Revolución de La Habana, donde tuvo lugar el acto principal.
El desfile popular convocado por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC, sindicato único) comenzó en esa explanada, mientras que en el resto de la isla también se realizaron marchas masivas en todas las localidades.
Como en años anteriores, el único discurso pronunciado en el acto central de La Habana estuvo a cargo del secretario general saliente de la CTC, Salvador Valdés, quien comenzó sus palabras recordando al mandatario venezolano fallecido el pasado 5 de marzo víctima de un cáncer.
Por otro lado en Bolivia, el presidente Evo Morales, firmó un decreto para subir en un 20% su salario, hasta los $2,586, con el argumento de que fue "presionado" para hacerlo para así permitir un aumento de los sueldos a los profesionales del Estado.
Morales dijo en un discurso a las puertas del Palacio de Gobierno en La Paz, a propósito del Día del Trabajador, que "de verdad no le gusta" la idea de aumentarse el sueldo, que hasta hoy era de $2,155, pero que se sintió obligado a hacerlo por esa razón.
Explicó que profesionales que trabajan para el Estado, como los docentes universitarios, le pidieron que incrementara el salario presidencial porque en Bolivia los empleados estatales, salvo casos excepcionales en empresas estratégicas, no pueden ganar más que el mandatario.
Insistió en que las universidades estatales están perdiendo a sus mejores profesionales porque no han tenido aumentos desde el 2006.
"Este hecho me obliga a que el salario del presidente en una nueva escala salarial referente sea de 15 salarios mínimos. Repito, no me gusta, pero (estoy) obligado a entender que nuestros profesionales no se vayan al sector privado", subrayó.
Morales también anunció este miércoles por decreto el primer aumento en once años para los empleados de las entidades gubernamentales.
En Francia, los sindicatos franceses celebraron divididos y en lugares distintos el Primero de Mayo, con manifestaciones que reunieron a miles de personas y que confirmaron las diferencias que les separan acerca de la política gubernamental.
En París, los sindicatos CGT, FSU y Solidaires reunieron a sus simpatizantes en una manifestación que partió de la céntrica Plaza de la Bastilla tras una pancarta con el lema "Solidaridad Internacional y Paz en el Mundo. Rechazo de la austeridad y de la precariedad a favor de una auténtica seguridad del empleo".
Otro de los sindicatos mayoritarios, la CFDT, eligió la ciudad de Reims, al noreste de París, para convocar a la manifestación tradicional del Día del Trabajo, lo que demostró la división sindical, que tiene que ver sobre todo con la política gubernamental sobre el empleo.
Mientras que la CGT aprobó la reforma del Gobierno socialista que flexibiliza el mercado laboral, la CFDT la rechazó, de ahí la división que marcó la jornada de manifestaciones, la primera con un Gobierno de izquierdas tras la unión sindical que prevaleció durante la presidencia del conservador Nicolas Sarkozy.












