Atenciones
- 1,004 hombres han sido egresados desde el 2010 al 2012 del Insam.
- 650 han sido mujeres que han presentado algún tipo de trastorno.
En materia de salud mental, Panamá ha logrado muchos avances en cuanto a cobertura y atención de pacientes; sin embargo, los principales diagnósticos que en los últimos tres años se han registrado en el Instituto Nacional de Salud Mental (Insam) están relacionados con trastorno mental de comportamiento (TMC) debido al consumo de múltiples drogas y el trastorno afectivo bipolar (TAB).
Ambas enfermedades, aunque ocasionados por factores diferentes (ver infografía), han figurado en los dos primeros lugares en el 2010, 2011 y 2012; seguido de la esquizofrenia, la cual se estima afecta al 1% de la población, o sea que uno de cada 100 panameños puede padecerla.
En este último caso, el número de pacientes en el Insam disminuyó el año pasado (52), en relación con los dos años anteriores (72 y 69).
Carlos Alberto Smith, médico psiquiatra del Centro de Atención Integral, comentó que la mayoría de los pacientes que llegan al instituto es por cuadros psicóticos. Dentro de estos, están la psicosis por TAB, por esquizofrenia y por abuso de drogas. No obstante, resaltó que los que más hospitalizaciones ameritan son por esquizofrenia, seguido del TAB.
Un promedio de seis o siete pacientes se hospitaliza por semana en el instituto por diversos tipos de trastornos. Es decir que por mes los niveles de hospitalización oscilan entre 20 a 28 pacientes nuevos, la mayoría referida de los centros de salud u otros hospitales.
Con las reformas estructural y funcional del Hospital Psiquiátrico Nacional, que se convirtió en el 2004 en lo que hoy es el Insam, se establece una red de atención primaria en los centros de salud; lo que ha permitido que el número de personas hospitalizadas sea menor.
De igual manera, la utilización de psicofármacos de segunda generación ha permitido que las hospitalizaciones tiendan a ser más cortas, incluso menos de un mes, indicó el psiquiatra.
A pesar de que ha mejorado la atención al paciente, eso no significa que las condiciones medioambientales y socioeconómicas no estén incidiendo sobre la salud mental del ciudadano, resaltó Juana Herrera, psiquiatra y especialista en adicciones. “Por ejemplo, hay elementos como la pobreza, la falta de educación, el consumo de sustancias, que forman un papel importante sobre el estado físico y mental de las personas”, agregó.
Según Herrera, el consumo de drogas tiene efecto negativo sobre las células neuronales cerebrales, porque son sustancias que perjudican y alteran diferentes áreas, sobre todo la cognoscitiva. Alteraciones que suelen verse más en las personas que consumen sustancias a largo plazo, y a corto plazo se observa en jóvenes, cuando las dosis son altas o hay una predisposición de alteración.
El consumo de drogas hoy no es el mismo de hace 20 años.
El tema de las drogas lícitas (alcohol y el tabaco) sigue en aumento, al igual que las ilícitas (cocaína, marihuana, éxtasis). Solo que ahora se ha detectado un nuevo patrón: se está consumiendo ácido (especie de tirita), cuyo costo es de $80 a $100, informó Herrera.
La modalidad es que los jóvenes lo parten en cuadritos y lo consumen a través de la lengua y te produce un alucinógeno. Cada cuadrito te cuesta 20 dólares.
Otra situación que se ha registrado es que a finales del año pasado se dio una incidencia de casos de consumo de heroína, algunos venían de afuera y se trataron en el país. Asimismo, el consumo de los derivados de los opiáceos, que se utilizan para tratar enfermedades en las clínicas del dolor en temas del cáncer, lesiones medulares.
Las enfermedades mentales son un tema multifactorial, ya que hay componentes genéticos y ambientales, indicó Smith. “Una persona puede tener la herencia, pero no necesariamente desarrolla la enfermedad”, enfatizó.
El tratamiento a nivel privado es más costoso, es superior a los $100 diarios, e incluye la hospitalización. En un hospital público es de $30 a $10, ya que el Estado provee los medicamentos. Solo en el Insam la inversión en tratamientos está por arriba de los $30 millones.
Para Smith en la actualidad los casos están mejor manejados y ahora se dan diagnósticos tempranos, además de que se cuenta con el 90% de los especialistas que el país necesita; aunque reconoció que hay limitaciones en hospitales, por falta de recursos, espacio, pero que aún así se está dando respuesta.