El ataque que sufrieron dos unidades del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), en la comunidad de San Antonio Rural, aporta una lectura preocupante de los efectos negativos de la política clientelista que fomenta el Gobierno, frente a las cada vez más frecuentes inundaciones.
Así lo valoró la economista Maribel Gordón, quien lamentó que el foco noticioso durante todo el día se centró más en mencionar la acción reprochable de los moradores agrediendo a rescatistas que buscaban ayudar.

El hecho ocurrió en la calle de Fátima, en el distrito de San Miguelito.
Luego de levantar las evaluaciones a residencias afectadas por el desborde de una quebrada en la zona, las unidades del Sinaproc fueron abordadas por residentes que exigían la acostumbrada entrega de enseres, línea blanca y colchones por la introducción de agua en sus residencias.
Según un comunicado del Sinaproc, los rescatistas al no tener en ese momento lo que se solicitaba, fueron agredidos al tratar de salir del área. Incluso, fue necesario el apoyo de una familia para refugiarse en su residencia, hasta la llegada de unidades de la Policía Nacional.
Lectura correcta
La activista Maribel Gordón reprochó este hecho, pero puntualizó que es más censurable la ceguera del Gobierno que no advierte que detrás de estos sucesos hay desesperación de la mayoría de la población, que más que dádivas temporales, exigen respuestas definitivas.
"Y es que la respuesta del Gobierno del presidente Juan Carlos Varela a las inundaciones ha sido el clientelismo. No resuelven las causas de las inundaciones. Se dedican a entregar colchones y algunos enseres", alertó.
Gordón, quien también se desempeña como docente en la Universidad de Panamá, agregó que existe evidencia que da cuenta de que la mayoría de la población de estas áreas propensas a inundaciones no quieren enseres; "quieren una respuesta concreta, que se atiendan los problemas de inundaciones a partir de una política que les garantice seguridad".
Elecciones a la vista
A juicio de Gordón, "el Gobierno de Varela no busca resolver los problemas sociales, sino réditos frente al venidero proceso electoral".
Agregó que esta conducta se evidencia no solo en la intención de una posible reelección, sino en los intereses particulares de altos funcionarios, como ministros y directores de entidades que aspiran a cargos públicos en los próximos comicios generales de 2019.
Tal es el caso del secretario de metas y vocero presidencial, Jorge Luis González, quien aspira a la alcaldía de Arraiján. También, el titular del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Mario Etchelecu.
Ambos funcionarios han participado de jornadas de 'asistencia social' con entrega de todo tipo de enseres, situación que ha merecido el pronunciamiento, incluso, del Tribunal Electoral (TE).
El poder gubernamental, por medio del Ministerio de Gobierno, emitió un comunicado ayer sobre el ataque a las unidades de Sinaproc, pero en ningún momento mencionó el efecto búmeran de su política de clientelismo.
Gobierno justifica el clientelismo rampante que impera en su gestión
El propio presidente Juan Carlos Varela ha justificado la política de clientelismo en su gestión (aunque no acepta que se llame así), con entrega de enseres en cada uno de sus gabinetes sectoriales.
Recientemente, surgió una ola de críticas, luego de una de estas actividades en Arraiján, en Panamá Oeste, donde se repartieron víveres y enseres por cerca de 350 mil dólares.
El presidente Varela reaccionó a estas críticas, argumentando que no es clientelismo las escenas en las que se ve a personas recibiendo dádivas del Gobierno, porque “se hacen con el objetivo de ayudar y no con un objetivo meramente político”.
Pero figuras de la sociedad civil, como el exmagistrado del Tribunal Electoral Guillermo Márquez Amado advierten que se utiliza esto como excusa, ante la cercanía de las elecciones. Y aunque reconoció que los regalos van a personas de todos los partidos, recalcó que detrás de todo “hay clientelismo puro y duro".