La Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) decidió salir a las calles y hacer cumplir el contrato con la empresa Mi Bus, ante las múltiples quejas de los usuarios sobre la frecuencia y calidad del servicio.
Dos años después, la ATTT se armó de las herramientas legales plasmadas en el contrato 21-10 de 5 de agosto de 2010 para enfrentar las incomodidades denunciadas. A través de 50 fiscalizadores, la entidad determinará el cumplimiento del acuerdo firmado con el Estado, valorado en 269 millones de dólares.
El título V del contrato establece que "las deficiencias observadas por el equipo fiscalizador de la ATTT, en las frecuencias del servicio, horarios, atención a las paradas u otras, serán objeto de multas por infracciones al servicio".
Agrega que "la ATTT, o quien designe, mantendrá una fiscalización constante de los servicios del concesionario por medio de presencia física y por sistemas tecnológicos de rastreo. Ambos serán instrumentos para identificar y documentar multas o infracciones al servicio".
Cada una de las diligencias expuestas podrán aplicarse sin previo aviso a la empresa, según lo establece el artículo vigésimo primero que trata sobre la fiscalización del contrato.
Para aplicar esta fiscalización, la ATTT cuenta con 5 millones de dólares que el Consejo de Gabinete del 24 de julio de 2012 le aprobó para la implementación del Centro de Monitoreo de Flota. El centro aún no está en funcionamiento porque "se requería que el sistema entrara al 100%, y de forma conjunta Sonda, Mi Bus y ATTT midan el comportamiento del servicio de forma global".
De encontrarse deficiencias plasmadas en el pliego de cargos, el director de la ATTT, Roberto Moreno, advirtió que las sanciones podrían alcanzar el millón de dólares y hasta la intervención a la empresa
Las declaraciones de Moreno responden a que la empresa tenía claro que el cumplimiento de la demanda y calidad de servicio fueron fijados en el pliego de cargo.
El documento detalla: "El nivel de los servicios existentes en cuanto a cobertura y parámetros de operación, según se puede determinar de los resultados de los estudios de línea base que se entregarán a los oferentes, al inicio de la primera fase de la operación de la concesión, no puede ser inferior en ningún aspecto al actual".
Por el contrario, según el pliego de 164 páginas, "el concesionario deberá proponer optimizaciones que mejoren el nivel de servicio, con reducción clara de tiempos de espera, tiempos de viaje y cantidad de trasbordos". Para lograrlo, la empresa debió realizar estudios “de demanda con la suficiente precisión como para estimar a partir de ellos la cantidad de viajes horarios en las horas pico y fuera de pico en día laboral, así como los viajes esperados en días no laborables”.
ATTT no tiene quejas
Para el secretario general de la ATTT, Nicolás Brea, las incomodidades tienen una explicación. “Por más que hayamos previsto ciertas situaciones, el transporte público es tan dinámico que todos los días surge un factor que influye en la normalización”.
Afirma que luego de dos años de haberse iniciado el sistema, en la ATTT no se han recibido quejas formales sobre el servicio de metrobús.
Sin embargo, al observar las imágenes de televisión que muestran el ejambre humano que en las horas pico “empuja” para escurrirse por la puerta de entrada del metrobús, Brea asegura con firmeza que “esta administración no descansará hasta que el usuario tenga un servicio de calidad y que los tiempos de espera disminuyan”. Añadió que “todos los esfuerzos de esta institución van encaminados a eso, pero lo más importante es que este sistema permite la eficiencia. Sabemos que en algún momento lo vamos a cumplir, esa es nuestra finalidad para el 2013”.
Recogerán firmas
Mientras ese tiempo llega, usuarios de la ruta de Veranillo se preparan para compilar 10 mil firmas en todas las rutas donde tiene cobertura el metrobús para respaldar una queja formal que harán ante las autoridades del Tránsito.
Calixto Silgado, representante legal de los usuarios, habló hasta de entablar una demanda en contra de la empresa ante los tribunales por incumplimiento del contrato.
Aseguran que con la entrada del sistema, los buses no hacen los recorridos completos y que los obligan a hacer trasbordos, porque se eliminaron ciertas rutas, como la de Calle 12.
Sobre este punto, Brea sostiene que el anillo de protección del Patrimonio Histórico impide que se diera continuidad de esa ruta por este sector.
El malestar llegó hasta la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, que expresó que el sistema de transporte “se ha convertido en un problema que ha tenido repercusiones con impacto negativo en el desarrollo de la actividad económica”.
Recomienda mirar el problema de forma integral, e implementar una intensa campaña de docencia y orientación en el uso del metrobús. Instan también a las partes a revisar la realidad actual del nuevo sistema de transporte.
La Apede señala que confía en que pronto se hagan los correctivos necesarios para ponerle punto final a esta situación.