En síntesis
- Nos hemos acostumbrado a almorzar fuera de casa, lo hacemos para satisfacer el hambre del momento sin fijarnos en el contenido de calorías.
- Alma González
- Nutricionista Panamá sin Colesterol.
- 9 vasos de agua al día ayudan a disminuir las grasas que se acumulan en el cuerpo, señalan los expertos.
- 45 Gramos es lo que ingiere un niño al comerse un combo de restaurante de franquicia.
Comerse unas papas fritas equivale a tomarse 1.2 onzas de aceite líquido. Esto representa un poco más de la porción de leche que se le da a un recién nacido cada vez que su estómago despierta. La cantidad de grasa aumenta si la comida incluye hamburguesa y soda.
En otras palabras, una persona que ingiera un combo de los que se ofrecen en los restaurantes de comida rápida del país estaría inyectando a su torrente sanguíneo más de 60 gramos de grasa, es decir, casi el triple de la lactosa que puede comer un bebé.
A simple vista, estos números parecen irrisorios y sin importancia, pero la mala costumbre panameña de recurrir a las comidas chatarras, rápidas y grasosas, puede abrirle, en vez del apetito, un menú de enfermedades mortales. Pero, ojo que no son solo las ‘delicias’ de los restaurantes de franquicia las que podrían llevarle a un hospital. También, por su alto contenido de grasa, pueden convidarle otras graves molestias la ingesta de fritura de los kioscos, de las fondas, los populares hot dog o los chicharrones. (Ver infografía).
El delirio por las grasas en Panamá es algo complejo, según los expertos y las autoridades. Entre muchos de los factores que influyen a adquirir este modelo de dieta, está el ritmo actual de vida, como menciona la psicóloga local Geraldine Emiliani.
“Nos hemos acostumbrado a almorzar fuera de casa, lo hacemos para satisfacer el hambre del momento sin percatarnos de los niveles de calorías que contiene cada comida”, explica la nutricionista Alma González.
Una pieza de muslo encuentro sin piel, asegura la conocedora, aporta 25 gramos de grasa a nuestro cuerpo. “Saque números de cuánta grasa le metemos al cuerpo teniendo en cuenta que la mayoría de los establecimientos te lo sirven frito y con pellejo”, señala.
Grasa a granel
Las probabilidades de adquirir una enfermedad cardiovascular, por ejemplo, aumentan cuando nos acostumbramos a consumir un [B]hot dog [/B]o degustar un trozo de chicharrón en la calle, lo que equivale a ingerir, además de estos alimentos, 20 y 10 gramos de lípidos (grasas), por unidad, respectivamente. Una sola empanada, típica en la dieta panameña, posee 13 gramos. Sin embargo, acota Alma González, “nos comemos de dos a tres al día, y eso puede convertirse en un problema de obesidad”.
Para las autoridades, es difícil agarrar la sartén por el mango. Según Jorge Hassán, director médico de la región metropolitana de salud del Ministerio de Salud (Minsa), no pueden modificar las dietas o las cartas de estos locales.
“Solo estamos facultados para velar por el control de calidad de los alimentos, el aseo dentro de estos y la vigencia del aceite que utilizan para cocinar sus productos”.
Con la finalidad de regular a las fondas, kioscos y restaurantes de franquicia nacional e internacional, expresa Hassán, se hacen operativos sorpresa, cada semana, para medir el aceite con un termómetro especial que les indica cuánto tiempo ha sido utilizado. Las sanciones por el uso de aceite quemado o reciclado van desde $50.00 la primera vez hasta $5 mil en caso de reincidir; incluso el Minsa tiene el poder de cerrar un local por este tipo de faltas.
A pesar de que en el Minsa no nos proporcionó cifras sobre los locales multados en 2012 y lo que va de este año, la fuente de esta institución advirtió que una gran cantidad de fondas que operan alrededor del Mercado de Mariscos, la 5 de Mayo, Avenida Perú y La Gran Estación de Monte Oscuro, entre otros sectores populares, incumplen con las medidas sanitarias. Incluso se les ha llamado la atención porque las frituras (sobre todo empanadas, hojaldres y salchichas) salen negras producto de la vejez del aceite.
En un pequeño recorrido por los kioscos de Avenida Perú, cerca al parque Porras, la mañana del jueves, el equipo periodístico de Panamá América notó que los productos que allí se ofrecen tienen las mismas características descritas por Hassán.
Adicional, se pudo comprobar, por entrevista de boca en boca, que algunos compran aceite reutilizado.
“Los consumidores son los primeros que deben velar por su salud cuando comen en la calle. Cuando a estos productos, una vez servidos, se les nota bolitas negras es porque el aceite con el que la han cocido no sirve”, manifestó.
Hassán aclaró que las inspecciones que lleva a cabo el Minsa no solo se hacen en los sitios antes mencionados.
“También nos metemos a Multiplaza, Albrook o Metro Mall y todos esos restaurantes de gente de clase media alta. Lo que pasa con ellos es que siempre están en regla por la demande de gente que atienden y por su prestigio”, indicó.
Aparte de las calamidades que ocasiona el consumo de estos comestibles a largo plazo, las personas pueden sufrir trastornos estomacales mientras o después de ingerirlos.
“Existen reportes de personas que han llegado intoxicadas por comerse un chicharrón de los locales que venden frituras afuera del Hospital Santo Tomás. Irónicamente, son gente que viene a visitar a sus familiares”, reveló una fuente de entero crédito que labora en ese nosocomio, quien pidió reserva de su nombre.
Prevención temprana
Para instruir a los más pequeños del hogar, el Minsa y el Ministerio de Educación han implementado el programa denominado Componente de salud y nutrición en las escuelas.
"Este consiste en brindarles charlas sobre buena nutrición y alimentación a los niños", indicó una fuente del Meduca.
Además de orientar a los maestros y personal de los kioscos escolares, se les recomienda a estos últimos, incluir frutas, verduras y productos elaborados con trigo en las tienditas.
“También se les sugiere a los estudiantes no comprar alimentos de vendedores ambulantes que hay fuera de las escuelas”, sentenció Jorge Hassán, del Minsa.