Los 2 mil 800 estudiantes inscritos en los Centros de Formación Integral (CFI) inician hoy la tercera semana de clases en medio de incomodidades, recortes de horarios y hasta riesgos de accidentes, por la serie de trabajos que aún se realizan en los planteles modelo.
En la Escuela República de China- Taiwán (Pacora) y la Guillermo Endara Galimany (La Chorrera), el panorama es el mismo. Trabajadores entremezclados entre el personal administrativo y docente laboran contrarreloj para completar una serie de trabajos que las constructoras denominan "obra muerta", y que va desde la instalación de tuberías, sistema eléctrico, pisos, sistema de agua, puertas, repellos y acondicionadores de aire.

Estos trabajos se convirtieron para los responsables del sistema de enseñanza aprendizaje en limitaciones y pérdida de clases. A pesar de que las escuelas empezaron clases con un mes de retraso, les adeudan a los estudiantes el horario completo de 7:00 a.m. a 3:00 p.m., tal como lo establece el Decreto 920 que creó los CFI, en su Artículo 8, sobre las jornadas de clases. Las incomodidades y el calor son las causas, según los directivos. En ambos planteles, las jornadas concluyen a las 12:00 m.d., de forma temporal.
Buscan la excelencia
En la Guillermo Endara Galimany, donde asisten mil 400 estudiantes, las molestias les dan la bienvenida a los curiosos y padres de familia que a diario buscan conocer las innovaciones, que desde 2012 mercadean las autoridades del Ministerio de Educación (Meduca).
En el lobby del edificio administrativo, saltan a la vista ‘cerros’ de sacos de arroz y frijoles destinados para el comedor escolar. La empresa Progre, S.A., responsable del proyecto valorado en 12.4 millones de dólares, no ha completado los trabajos en la cocina, lo que obliga a los directivos a amontonar la comida sin preparar.
Mientras el personal se ajusta al sistema, y los rayos del sol aprovechan para filtrarse por las paredes cristalizadas del lobby, el director administrativo, Rufino Rodríguez, destila optimismo como el sudor que le brota de la frente por el calor que se apodera de su improvisado despacho, donde a diario atiende a decenas de padres de familia. “Como ve, todavía falta se coloquen los aires acondicionados. Y por eso estamos enviando los niños al mediodía”.
Rodríguez acepta que por tratarse de una escuela de “excelencia”, las molestias por el atraso en la obra se convierten en una carga que deben echarse al hombro hasta que se logren corregir las deficiencias.
No obstante, advirtió que el recorte de horario no afecta la oferta académica de los estudiantes .
“Son los estudios dirigidos y los espacios curriculares abiertos los que no se están cumpliendo”.
La gerente administrativa, Haydi Caballero, explicó que aún queda pendiente que se completen los trabajos del gimnasio, la planta de tratamiento, el tanque de reserva de 30 mil galones de agua y se ordene el uso del pabellón de primaria. Ese grupo se atiende temporalmente en los salones de laboratorios que faltan por instalar.
Para evitar riesgos de accidentes se limitó la circulación de los estudiantes en ciertas áreas donde la empresa desarrolla trabajos y se prohibió la entrada de los padres de familia a estos pabellones.
En el camino se encontraron deficiencias en el diseño del proyecto, las cuales la empresa debe arreglar, como la ampliación de los aleros para evitar que los niños se mojen durante la estación lluviosa.
Esperan mejoras
En la Escuela República de China - Taiwán, los niveles de seguridad para evitar el ingreso de los padres de familia son los mismos, como similar son los trabajos pendientes por parte de la empresa constructora Heymocol Procom S.A. La constructora debió completar los trabajos el 30 de marzo, pero aún tiene pendiente la instalación de un tanque de reserva de 10 mil galones de agua, la entrega del gimnasio, estacionamientos, áreas deportivas y colocación de puertas en el edificio administrativo.
Pero según el testimonio de los directivos, el problema se centra en la falta de agua. “Este es un sector que históricamente no tiene agua, y aunque haya tanque de reserva, el Idaan aún no nos ha suministrado el servicio. Le hemos pedido la colaboración en eso a los padres de familia para que envíen a los niños con botellas de agua”, compartió la directora técnica administrativa del plantel, Itzel Pérez.
Muestra de lo anterior, a la entrada de la escuela -con nombre asiático- una fuente de agua adorna el lugar, y se convierte en el atractivo más visitado por los niños que a su salida guardan la esperanza de que de la máquina brote agua.
Pérez agregó que todavía falta por tomar posesión un par de profesores y administrativos para completar el personal.