El choque violento entre edificaciones colindantes durante un evento telúrico, fenómeno conocido internacionalmente en la ingeniería estructural como impacto sísmico entre edificaciones (seismic pounding), es una de las principales causas de daños estructurales en zonas urbanas densamente pobladas.
Frente a esta problemática, el magíster Gabriel Jesús Montúfar Chiriboga, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Panamá (UP), desarrolla un estudio científico enfocado en evaluar cómo la interacción entre el suelo, la cimentación y la estructura condiciona la severidad de estos choques.
El fenómeno del seismic pounding y la interacción con el terreno
Durante un terremoto, las estructuras contiguas responden a frecuencias y ritmos de vibración distintos. Si la junta de separación o distancia entre ambas no es suficiente para absorber sus desplazamientos independientes, los inmuebles chocan repetidamente entre sí.
La investigación de la UP demuestra que la distancia física entre paredes no es la única variable determinante:
La flexibilidad del terreno y el comportamiento dinámico de las cimentaciones alteran la respuesta de los edificios, amplificando o modificando los puntos de contacto durante el sismo.
Montúfar diseñó un marco metodológico reproducible y un índice de amplificación que permite a los calculistas comparar escenarios y detectar cuándo la simplificación del suelo en los planos puede generar una falsa sensación de seguridad.
Hallazgos analíticos: Hasta 170.8 % más fuerza de impacto
De acuerdo con la Universidad de Panamá, para realizar la evaluación, el estudio analizó un paquete de 21 registros sísmicos (cada uno con dos componentes horizontales) y comparó cinco configuraciones de modelado dinámico, contrastando escenarios con bases fijas tradicionales frente a modelos que integran la interacción suelo-estructura.
Con una separación teórica de 6 centímetros entre inmuebles y una rigidez media en la cimentación, el modelo no lineal que consideró el comportamiento real del suelo registró una fuerza máxima de impacto promedio un 170.8 % superior a la obtenida mediante modelos convencionales de base fija.
El investigador aclaró que este porcentaje corresponde al modelo analizado y sirve como herramienta de evaluación preliminar. No reemplaza las inspecciones técnicas especializadas de campo ni permite atribuir automáticamente daños en estructuras tras sismos recientes.
El aporte de la Universidad de Panamá subraya la urgencia de que los nuevos diseños urbanos e inspecciones estructurales consideren de forma integral tanto la rigidez del suelo como la separación reglamentaria para mitigar desastres en zonas sísmicas.