Han pasado siete años del homicidio del entonces director del Instituto Nacional de Cultura (Inac), Anel Omar Rodríguez, y del agente de seguridad Samuel Monroy, tras el intento de robo a la Lotería Nacional de Beneficencia de Calidonia, sin que hasta el momento se le haya hecho juicio a los cinco imputados en este caso.
Uno de ellos es Euri Maxdiel Ceballos, quien desde el día que fue capturado por la Policía Nacional, insiste en su inocencia, sin embargo, no hay autoridad que lo pueda escuchar para conocer las pruebas que demuestran inculpabilidad.
Su clamor por un juicio ha caído en oídos sordos, aún permanece detenido en el centro penitenciario La Joyita, una de las instalaciones carcelarias más insalubres y peligrosas de Panamá.
La razón de esta mora judicial se debe a la cantidad de recursos de apelación que han llegado a la Corte Suprema de Justicia y que aún no han sido resueltos por los magistrados, así lo señaló Estela de Ceballos, una desesperada esposa y madre que ve cómo pasan los años y su esposo sigue pagando una condena sin que se le haya hecho un juicio previo.
Tres han sido las fechas de audiencia, pero es la misma cantidad de veces que se han caído porque a algunas de las partes se les ocurre presentar un recurso, lo que provoca la paralización del proceso.
Quien presentó el recurso de apelación más reciente fue la propia Fiscalía Cuarta Superior, despacho que instruyó la investigación en este expediente, y ahora los magistrados de la Corte deben pronunciarse, pero ya han pasado cuatro meses de esa acción legal y hasta el momento los integrantes de la más alta corporación de justicia no se pronuncian.
La fuente consideró que ello demuestra la selectividad de la justicia en Panamá, donde hay recursos de casos de alto perfil que se resuelven en una semana, mientras que en el caso de su esposo, han pasado meses y hasta años para que los magistrados emitan una sentencia para que se resuelvan las apelaciones y se pueda dar el juicio.
La señora Estela confía en la inocencia de su esposo porque hay testigos que demuestran que el día que se transmitía la noticia en directo sobre la muerte del director del Inac, en ese mismo momento Ceballos realizaba remodelaciones en la casa ubicada en el corregimiento de Juan Díaz.
"Cómo es posible que mi esposo podía estar allá (en la escena del crimen), cuando en el momento de los hechos se encontraba en la casa con su familia", dijo la señora Estela de Ceballos.
Pero lo que más le duele a Estela es que su hijo de siete años no ha convivido con su padre, ya que el día en que fue detenido, ella tenía un mes de haber dado a luz.
Vinculación
La acusación de uno de los implicados en este hecho es lo que mantiene detenido a Euri Maxdiel Ceballos.
Él fue identificado en una ronda de fotografías como uno de los implicados en el hecho.
Pero luego de un careo se retractó, así lo reveló Estela de Ceballos para sustentar que no hay pruebas en contra de su esposo.
Dijo que hay testigos que revelan que era imposible que Euri Ceballos estuviera en el lugar en el momento de los hechos .
Un proceso que antagoniza con la modernización del sistema judicial
El caso de Anel Omar Rodríguez, considerado un proceso de alto perfil por tratarse del homicidio de un alto funcionario del gobierno de Martín Torrijos, es hoy día tomando como ejemplo por los defensores del sistema penal acusatorio.
Y es que en siete años aún no se ha podido en un tribunal decretar la inocencia o culpabilidad de los acusados.
Algo que en el Sistema Penal Acusatorio (SPA) no se acostumbra. Un ejemplo fue el homicidio del exgobernador de la provincia de Coclé Darío Fernández, el cual se resolvió en un año.
Para el exfiscal Roberto Moreno, la razón es porque en el SPA, los recursos se resuelven en el instante, algo distinto al sistema inquisitivo, que es el que está rigiendo en el caso del fallecido director del Inac.
Un recurso para determinar si el juicio se hará en derecho o por jurado de conciencia es lo que mantiene congelado el proceso, pues aún los magistrados de la Corte no se pronuncian.