Las cárceles en Panamá llevan años en estado de coma y lo más crítico es que se está muy lejos de encontrar un remedio para revivirlas.
Falta de custodios, problemas en la alimentación, un sistema de salud decadente, evasiones, casos de corrupción y dificultades para que los procesos legales de los detenidos avancen forman parte de los problemas más notables en las cárceles del país.

Son estas situaciones las que impiden que se pueda acabar con el tan pregonado hacinamiento, pese a que existen los recursos para que ya no haya centros penitenciarios sobrepoblados.
Así lo considera Ángel Calderón, exdirector del Sistema Penitenciario durante la administración de Ricardo Martinelli.

Calderón explicó que su sucesor en el cargo, Gabriel Pinzón, recibió una ciudad penitenciaria con capacidad para 5 mil detenidos, ocupada por cien reclusos y 300 custodios civiles; se trata de La Nueva Joya.
Sin embargo, la decisión de las actuales autoridades de cerrar el penal para realizar evaluaciones provocó un atraso en el proceso para la ocupación total y ordenada de la cárcel, señaló Calderón.

Por esta razón es que las actuales autoridades del Sistema Penitenciario, ahora con la reapertura de La Nueva Joya, en vez de encontrar soluciones, se están enfrentando a nuevos problemas y cada vez más graves.
Suspensión de los programas de resocialización extramuros para los que gozaban de estos derechos cuando estaban en La Joya y La Joyita, es uno de estos graves problemas que enfrentan los reclusos de la nueva y espaciosa cárcel.
La Nueva Joya no escapa de los problemas de la mala alimentación y las muertes de reclusos, ya sea por problemas de salud, la violencia o por casos sospechosos.
En la Defensoría del Pueblo se adelanta una investigación por la muerte de Pablo Núñez Barrero, quien falleció de manera sospechosa.
Los familiares presentaron la queja en la Defensoría del Pueblo por la forma tan irregular como se enteraron del fallecimiento de su pariente.
De la Defensoría del Pueblo se está en espera de que remitan el informe sobre los resultados de las investigaciones internas que realiza la Dirección General del Sistema Penitenciario por no cumplir con los protocolos ante casos de personas fallecidas en el penal.
También se investiga el hecho de establecer las causas reales de la muerte del privado de libertad.
Mientras esto ocurre, el acelerado traslado de detenidos a La Nueva Joya ha tenido que ser suspendido.
Actualmente, La Nueva Joya tiene 600 privados de libertad, solo la mitad realiza programas de resocialización relacionados con cursos de capacitación laboral dentro del penal.
El modelo de resocialización fue desechado por el actual Gobierno.
Calderón recuerda cuando se inauguró La Nueva Joya, en el mes de junio del año pasado; dijo que en ese momento fueron trasladados los primeros 100 reclusos, aseguró que eran personas con un perfil de delincuentes primarios que tenían una buena conducta.
Según Calderón se trataba de un modelo de resocialización que fue destruido una vez llegaron las nuevas autoridades, porque estos cien reclusos fueron trasladados a otros penales y se mezclaron con delincuentes con graves situaciones de resocialización.
Reclutamiento
La falta de personal es uno de los graves problemas que persiguen al Sistema Penitenciario, para que pueda funcionar en su totalidad La Nueva Joya y acabar con el hacinamiento.
Unos mil custodios civiles debe contar La Nueva Joya para poder operar de manera óptima y cumplir con la capacidad de 5 mil detenidos, sin embargo, la realidad es dura; el personal no llega ni al 10% de lo requerido.
Gabriel Pinzón reconoce que la solución inmediata de un sistema que está colapsado es por medio de la contratación de al menos 800 custodios civiles.
Sin embargo, en la práctica los obstáculos son mayores.
Calderón indicó que mientras no se cree una ley para homologar de manera inmediata los salarios de los custodios civiles con los agentes de la Fuerza Pública, se seguirán dando las denuncias y las destituciones de custodios por caso de corrupción.
Ese tema es prohibido para la actual administración del Sistema Penitenciario, pero el exdirector de ese ente, pese a que no maneja números exactos, asegura que al menos en su administración fueron destituidos unos 50 reclusos por casos de corrupción.
Reformas
El también jurista aboga por reformar la Ley 55 que establece el régimen penitenciario en el país, para que se instaure la figura de la Policía Penitenciaria.
Con ello, según Calderón, se presenta un sistema de rangos como en las entidades de la Fuerza Pública para que los custodios puedan recibir aumentos salariales cada tres años y no tengan que esperar hasta 15 años para que se les incrementen sus salarios.
Dijo que fue uno de los documentos que entregó a su sucesor, sin embargo, las evidencias demuestran que dicho anteproyecto fue engavetado.
Mientras eso ocurre, el Sistema Penitenciario resultará poco atractivo para trabajar en relación con los estamentos de seguridad.
Un agente de la Policía Nacional entra ganando 800 dólares, mientras que un custodio civil devenga un sueldo de 690 mensual.
En el Sistema Penitenciario, en un comunicado se indicó que se realizan los trámites para aumentar el sueldo de los custodios civiles a 800 dólares mensuales para homologarlos con las unidades de la Fuerza Pública.
Actualmente hay 846 custodios civiles para atender los 23 centros penitenciarios que hay en las cárceles donde se albergan unos 16 mil privados de libertad.
En La Joya y La Joyita está el 65% de la población y la sobrepoblación al doble de la capacidad física de estos penales.
En la Defensoría del Pueblo se maneja una relación dramática que consiste en que por cada custodio civil hay 400 reclusos que hay que cuidar.
Salas de audiencias en los penales, un proyecto con 100 obstáculos
Casi siempre no hay suficientes policías para atender la demanda de salida de los reclusos que van a las comisiones judiciales a realizar programas de resocialización extramuros y hasta de atención médica, destacó Angel Calderón.
La construcción de nuevas estructuras para poner en marcha un tribunal de audiencias en el complejo penitenciario La Joya y La Joyita pudiera ser la solución al problema, pero no depende tanto de la Policía.
En los complejos La Joya y La Joyita se concentran unos 10 mil 200 detenidos, por lo tanto, hacer audiencias en este lugar sería una solución efectiva.
Sin embargo, se hace difícil convencer a los profesionales ir a trabajar a las cárceles
Datos
- Clasificación
- El hacinamiento impide que se cumpla la ley que consiste en la clasificación de los privados de libertad, por situaciones procesales y por grados de peligrosidad, en estos momentos solo se dividen por sectores de donde residen para evitar que se crucen las pandillas contrarias.
- Problemas
- Esto conlleva una serie de problemas vinculados con enfermedades graves, violencia y poca capacidad de resocialización.