Panamá
Instituto de Geociencias contabiliza 746 réplicas hasta este viernes
- Redacción / nacion.pa@epasa.com / @PanamaAmerica
El proceso de reacomodo de la corteza terrestre podría prolongarse, mientras especialistas investigan posibles deformaciones en la zona costera.
La Pitaloza, punto del sismo principal. Foto: Archivo
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El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá contabilizó 746 réplicas hasta las 7:40 a. m. de este viernes 16 de octubre, tras el terremoto de magnitud 7.5 que sacudió la región de Azuero el pasado 9 de octubre.
Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias, informó que el día anterior, alrededor de las 4:00 p. m., se habían registrado cerca de 696 movimientos asociados al evento principal. El incremento refleja que la actividad sísmica continúa en el área afectada por el terremoto.
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Según explicó el especialista, las réplicas se distribuyen alrededor del sistema de fallas de Azuero, cerca de la zona donde ocurrió el sismo principal. Estos movimientos forman parte del proceso de reacomodo de los bloques de la corteza terrestre después de la liberación de energía.
Luque estimó que esta actividad podría prolongarse entre uno y dos meses. Sin embargo, aclaró que no todos los sismos que se registren en el país durante ese periodo estarán necesariamente relacionados con el terremoto, especialmente si ocurren fuera del sistema de fallas involucrado.
Investigan cambios en la zona costera
Además del seguimiento sísmico, especialistas del Instituto de Geociencias realizan investigaciones en sectores costeros donde residentes han reportado cambios en la línea de costa y un aparente alejamiento del mar tras el terremoto.
Luque confirmó que se ha desplegado personal especializado para evaluar estas observaciones, en coordinación con expertos de cooperación internacional, entre ellos profesionales procedentes de Venezuela y una geóloga que se incorporará desde Colombia.
El director explicó que los terremotos de gran magnitud pueden provocar deformaciones del terreno, incluidos levantamientos o hundimientos que modifican el relieve, incluso en áreas próximas al litoral. La energía liberada por el movimiento de las fallas pudo generar cambios de este tipo, aunque todavía se requiere determinar su alcance.
Para establecer qué ocurrió en las zonas afectadas, los equipos realizan mediciones de campo que permitan cuantificar las posibles deformaciones y documentar sus características. Luque señaló que las investigaciones continúan y que se necesitan datos precisos para explicar científicamente los cambios observados.
La Pitaloza, punto del sismo principal
Luque identificó a La Pitalosa como el área donde se registró el evento principal. No obstante, precisó que las deformaciones pudieron extenderse a sectores cercanos, por lo que el trabajo de campo abarca otras zonas y no se limita al lugar de origen del terremoto.
Mientras continúan las evaluaciones, el Instituto de Geociencias mantiene el monitoreo de las réplicas y las condiciones del terreno. Los resultados permitirán determinar la extensión de los posibles cambios geológicos en la costa y comprender mejor los efectos del terremoto sobre las comunidades próximas al litoral.

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