Complaints against the former banker Cesáreo García for alleged fraud against a group of Panamanian businessmen and professionals had a major shift in yesterday.
To date they had filed two complaints from those affected, among which are about 10 Panamanian businessmen and professionals, and even a bank, which would have declared swindled in January this year by Garcia, who is now missing. The information compiled to date calculates the scam between 14 and 16 million and among those affected are Alberto Tamburrelli, the Victoria-Riande family, Juan Antonio Niño, Gilberto Vega, Francisco Church and a local bank that Garcia would driven from their bank accounts, among others.
Garcia served as partner Juan Urquijo, who register with the new policy of Canal Bank as treasurer. Cesario Garcia and Juan Urquijo: Even on the website of LMI Group the two names still appear together.

At that time, one of the partners of National Insurance, Venezuelan Juan Diego Gomez was linked to the bankruptcy of Premier Insurance in Venezuela, forcing the restructuring of the business in Panama.
However, today Juan Diego Gómez remains part of the economic group and holds the position of vice president of Canal Bank.
Yesterday a criminal complaint was filed to the connection between managers Canal National Insurance Bank and the alleged fraudulent operations Cesario Garcia, in which a group of local businessmen say they have lost about $ 16 million investigation. Garcia being the general manager of LMI Group, promoted micro and advice, the same business that began in Panama National Insurance. Epasa knows that a group of people affected by Garcia met with his brother, Gerardo Garcia, seeking alternatives to recover the money they lost, but it was unsuccessful. In yesterday, websites where LMI Group promoted its services erased all the information, including mailing address Garcia and Juan Urquijo.Empresarios fueron hipnotizados con la oferta de duplicar su dinero
Los afectados en la gran estafa sostienen que la amistad fue la única garantía que tenían frente a la oferta irresistible que les presentó Cesario García hace tres años. Era una persona encantadora, capaz de convencer a cualquiera, dijo uno de los afectados, incluyendo a personas que su profesión es la de analizar los riesgos financieros, como es el caso de Gilberto Vega y el banquero Juan Antonio Niño. También destacan familias empresariales como los Tamburrelli y los Victoria-Riande. Para García no fue ningún problema convencer a todo el que citó para ofrecerles duplicar su dinero.
Los afectados relataron que García se las ingenió para que ninguno de ellos cruzara información, con el fin de mantener sus esquemas de inversión.
De acuerdo con el relato de los afectados, algunos invirtieron en un supuesto negocio de relojes y otros en contratos con el Estado para la entrega de paneles solares y construcción de pozos de agua. Otros invirtieron en un supuesto proyecto para iluminar las estaciones del Metro de Panamá, pero a través de un contrato con la empresa española FCC.
Algunos de los afectados entregaron dinero a García sin ver ningún documento, pero otros recibieron documentos falsificados con firmas de funcionarios y representantes de importantes empresas.
Según los afectados, García logró calmarlos hasta enero de este año cuando viajó a Colombia por un negocio con el que prometió pagar sus deudas en Panamá. Luego de ello nadie sabe de su paradero oficialmente.
García era el apoderado de la empresa London Mass Insurance (LMI) Group Limitada, donde promocionaba seguros y ofrecía el servicio de asesor de seguros.
Es en este punto de la historia de la estafa que vincula a Colombia. García explicó a sus inversionistas que los negocios que estaba coordinando con el Gobierno no habían prosperado, pero que para pagar el dinero que les debía iba a proceder a vender las operaciones de LMI en Colombia a Cardif a principios de diciembre del año pasado. Incluso García logró mostrar documentos de la transacción con la firma del representante legal de Cardif, Jorge Hernández.