La amarga carta de despedida del navegante Marichalar a Catín Vásquez
Álvaro de Marichalar denuncia 40 meses de bloqueo en el Canal de Panamá por el exdirector de la ACP, anunciando acciones legales por abuso de autoridad.
La amarga carta de despedida del navegante Marichalar a Catín Vásquez
En ejercicio de mi triple condición de persona enamorada de Panamá, navegante solitario, y cliente del canal de Panamá, le escribo desde la convicción moral, la compasión, y la tristeza derivada de los hechos acaecidos durante los últimos cuarenta meses.
Tres años y medio es el tiempo que permanezco parado en Panamá, esperando poder ejercer mi legítimo derecho de tránsito por el canal para proseguir mi actual expedición medioambiental e histórica alrededor del mundo.
Jamás en la historia del canal una embarcación tuvo que esperar tanto para poder transitar por la vía interoceánica internacional.
Hoy concluyen sus siete años al frente de la ACP, sin que su gestión haya sido renovada por la Junta Directiva para un nuevo mandato.
En sus discursos de despedida aseguraba dejar "un mejor Canal", mientras hablaba de "resiliencia, transparencia e institucionalidad", recordando hitos como el tránsito del crucero Zaandam o la superación de la crisis hídrica. Sin embargo, mientras invoca el mandato constitucional y la integridad, ha ejercido en la práctica un poder despótico, opaco y poco ético. Soy testigo de ello.
Desde abril de 2023 despreció y rechazó todos mis gestos de acercamiento y de buena voluntad, mientras conculcaba mi legítimo derecho de tránsito. Un derecho que intento ejercer desde que arribé a Panamá en 2023 navegando en solitario desde Sevilla a bordo de mi pequeña embarcación NUMANCIA.
Lo primero que hice al llegar a Panamá hace 40 meses fue enviarle una respetuosa comunicación formal saludándole y solicitándo los trámites de tránsito por el Canal bajo el pago correspondiente de las tasas, y poniéndome a su entera disposición para promocionar internacionalmente las bondades del Canal de Panamá.
Asimismo, en un gesto de fraternidad marinera y consideración hacia los empleados del Canal, le ofrecí impartir -de forma totalmente gratuita-, conferencias motivacionales y de concienciación medioambiental para los trabajadores canaleros.
Usted prefirió el silencio y el desprecio. Jamás respondió, demostrando una enorme falta de educación y nula cortesía institucional.
Ante la comunidad náutica internacional, su actitud humilló la buena voluntad y el esfuerzo humano, menospreciando así al marinero que llegaba a Panamá navegando en pie y en solitario desde Europa tras una larga travesía épica durísima, casi imposible. También humilló el doble propósito, medioambiental e histórico, de mi expedición, "PRIMERA Vuelta al Mundo".
Ignoró además mi condición de miembro de la Real Academia de la Mar, algo que aconsejó el deber protocolario de saludarle directamente y de manera formal como hago siempre a otras autoridades de las vías marítimas en las que recalo. Parece que le molestó que el capitán de una embarcación tan diminuta y humilde osara dirigirse a usted, aunque quizás le contrarió más mi apellido evidenciando su prejuicio.
Ante su extraña y desconsiderada conducta, presenté una queja al entonces Ministro para Asuntos del Canal, Dr. Aristides Royo, quien me manifestó que resultaba intolerable e incomprensible la falta de respuesta de su despacho, detectando desde ese primer momento una inexplicable discriminación y animadversión personal suya hacia mi persona.
Esta actitud hostil no se limitó a la indiferencia; se tradujo en actos de acoso e intimidación directa. Durante una reunión formal en las oficinas de la ACP, el Capitán Chet Lavalas (Gerente de Capitanía de Puerto), actuando como presunto brazo ejecutor de sus directrices, intentó abiertamente amedrentarme, presionándome y acosándome para que desistiera de mi intención de transitar por el Canal.
El comportamiento de su administración alcanzó tintes antidemocráticos e impropios de una institución pública en abril de 2025, cuando un equipo de la televisión francesa se desplazó a Panamá para filmar un documental sobre mi expedición. Usted no solo ignoró la solicitud de entrevista que le formularon, sino que prohibió categóricamente la grabación en el área. La arbitrariedad escaló dejando atónitos a los profesionales extranjeros. Especialmente cuando comprobaron que algunas instalaciones portuarias del país vetaban a un navegante y a los periodistas que le acompañan. Todo ello impropio de un Estado de Derecho.
Cuando solicité realizar un tránsito limitado únicamente por el Lago Gatún, su despacho pretendió condicionarlo a la contratación obligatoria e innecesaria de una lancha de acompañamiento y a la imposición de contratar los servicios del propio equipo de filmación de la ACP; condiciones abusivas que rechacé rotundamente. Posterior a ello, mientras me encontraba navegando libremente por el Río Chagres, apareció su jefe de seguridad para tratar de amedrentar y vigilar de cerca.
Convertir la ACP y sus recursos en una finca personal para perseguir a un ciudadano es un escándalo inaceptable.
Paralelamente, esa persecución personal alcanzó a los medios locales. Diversos periodistas y directores de comunicación en Panamá me confirmaron que la Vicepresidencia de Comunicación e Imagen Corporativa de la ACP (encabezada por Eduardo Quirós) ejecutó un boicot para vetar mi presencia en prensa, radio y televisión, presionando a varias redacciones para censurar a última hora entrevistas que ya habían sido programadas. Además, tanto Quirós como usted rechazaron mis propuestas de debates públicos para esclarecer la situación, lo que acreditó su falta de transparencia. Aprovecho esta ocasión para volver a retarle a una discusión pública formal.
Usted pregona la protección ambiental de la cuenca canalera durante su mandato, pero su retórica ecologista se desmorona ante la realidad. Bajo su administración, el Canal ha mantenido abiertas sus puertas al tránsito regular de buques cargados con residuos radiactivos de alta actividad y plutonio procedentes de Europa hacia Japón —cargamentos peligrosos cuestionados y rechazados en diversas latitudes del mundo por el grave riesgo ambiental— priorizando el cobro de jugosos peajes sobre la preservación de la vía acuática. Resulta una contradicción indignante que, mientras la ACP autoriza el paso de material radiactivo o gestiona con opacidad episodios de contaminación por combustibles de grandes buques comerciales, usted utilizara todo el aparato burocrático de la institución para sabotear deliberadamente mi expedición internacional de concienciación ecológica.
También rechazó de plano mi propuesta de realizar un esclusaje anidado, abarloando mi embarcación a otra nave y navegando junto a un grupo de pequeñas embarcaciones en el momento en que ese grupo cruce en la fecha y hora que la ACP disponga, lo que representaba cero consumo adicional de agua. Prefirió el bloqueo de 40 meses (tres años y medio) antes que actuar con eficiencia y verdadero compromiso medioambiental.
Para intentar justificar lo injustificable en la etapa final del arbitrario rechazo a mi legítimo derecho de tránsito, su administración pretendió equiparar a la embarcación NUMANCIA con un simple "jet ski" recreativo, alegando la prohibición de actividades deportivas en aguas del Canal. Semejante pretensión cae por su propio peso:
Las propias inspecciones de la ACP: Si la institución verdaderamente hubiese considerado a NUMANCIA como una mera moto de agua de uso deportivo, jamás le habría abierto expediente ni la habría sometido a las inspecciones técnicas oficiales que los propios inspectores del Canal ejecutaron en el sitio.
Exigencias absurdas y desprecio a las adecuaciones: Durante dichas inspecciones, los inspectores de la ACP llegaron al extremo irrisorio de exigir la instalación de un toldo y un servicio sanitario (retrete) en mi embarcación de exploración NUMANCIA. Semejante ocurrencia resultaba técnicamente absurda e innecesaria, máxime cuando el tránsito solicitado era mediante esclusaje anidado abarloado a otra embarcación, lo que significaba que ningún práctico o piloto de la ACP iba a embarcarse en NUMANCIA. A pesar del despropósito, de buena fe y como muestra ineludible de cumplimiento, tomé la decisión de instalar el inodoro y el toldo en la nave (hecho documentado públicamente con fotografías). Sin embargo, cuando solicité formalmente una nueva inspección para verificar las adecuaciones, su administración se negó a realizar la reinspección, incurriendo en una burla deliberada, una provocación y un insulto absoluto a mi persona y al protocolo naval.
Peritajes e informes navales: En la querella formal interpuesta en su contra se han aportado sólidos informes periciales de ingenieros navales y peritos judiciales calificados, los cuales certifican categóricamente que NUMANCIA es una nave de exploración oceánica adaptada para la navegación transoceánica, distante en estructura, autonomía y equipamiento de cualquier vehículo deportivo de recreo.
El respaldo de los capitanes del Canal: La propia Unión de Capitanes y Oficiales de Cubierta (UCOC) emitió en su momento un pronunciamiento técnico confirmando que el tránsito de la embarcación NUMANCIA no representaba ninguna problemática operativa o de seguridad, resultando perfectamente viable bajo los procedimientos adecuados.
Precedentes y discriminación evidente: Existe un antecedente histórico indiscutible protagonizado por mi propia persona cuando el 31 de diciembre de 1999 transité el Canal de Panamá a bordo de una moto acuática para conmemorar el hito histórico de la transferencia de la soberanía del Canal al pueblo panameño.
Además, su administración demostró una flagrante discriminación al autorizar y patrocinar excepciones especiales para que deportistas como Gary Saavedra recorrieran el Canal sobre una tabla de surf, mientras a una expedición de concienciación medioambiental y conmemorativa del Quinto Centenario de la Primera Circunnavegación se le impidieron todas las alternativas operativas.
El sesgo personal y el ejercicio despótico del poder son evidentes. El pretexto técnico no fue más que una pantalla burocrática para encubrir su profunda animadversión personal. Ha trascendido en diversos círculos sociales cómo presuntamente usted llegó a manifestar con soberbia frases tan pueriles e impropias de un servidor público como "por mi canal no pasa la aristocracia" o "por encima de mi cadáver va a pasar". Confundir la gestión de un patrimonio público internacional con un feudo personal retrata la catadura moral de quien ejerce el cargo.
En Panamá es de público conocimiento el clima de temor que su administración sembró. Sin embargo, como explorador que ha luchado tempestades en alta mar, fue mi deber, libertad y honor enfrentar la "tormenta" institucional que usted encarnó.
Cuando se percató de que no le temía ni me doblegaba ante sus imposiciones, usted asumió este caso como un desafío personal, quedando al descubierto ante diversas personalidades del país: Hasta tres expresidentes de la República de Panamá me confirmaron haber intentado mediar con usted de buena fe para permitir el legítimo tránsito de mi nave, constatando con asombro que su negativa no obedecía a razones técnicas ni náuticas, sino a una arbitraria, despótica, discriminatoria y abusiva decisión personal.
Su proceder extemporáneo quedó corroborado recientemente. A escasas semanas de dejar el cargo y 14 meses después de unos presuntos hechos, emitió la Resolución No. 29 de 2 de julio de 2026, imponiéndome una sanción confiscatoria de B/. 49,000.00 basada únicamente en fotografías de redes sociales sobre un supuesto uso de la radio VHF. Esta acción de última hora revela una fijación persecutoria indigna de un servidor público.
Por estos hechos de abuso de autoridad, discriminación, coacción y vulneración del derecho de libre navegación inocente garantizados por la Constitución y el Tratado de Neutralidad, mi apoderado judicial, el Dr. Donaldo Augusto Sousa Guevara, formalizó el pasado 27 de agosto de 2026 una QUERELLA CRIMINAL CON ACCIÓN CIVIL ante la Procuraduría General de la Nación contra su persona, el Capitán Chet Lavalas y otros funcionarios de la ACP, vinculando a la ACP como Tercero Civilmente Responsable. El perjuicio moral, psicológico, ambiental y económico causado durante más de tres años no debe quedar impune ante los tribunales de justicia.
Hay que saber gestionar con equidad, justicia y honor el poder temporal de un cargo público. No puede utilizarse la vía interoceánica que pertenece a todos los panameños y al mundo, para saciar animadversiones personales. Usted abandona la ACP habiendo mostrado la cara más oscura del despotismo burocrático.
En todo caso y aunque ha ocasionado un mal inmenso a mi persona, en el plano estrictamente humano y desde la caridad cristiana, quiero expresarle que le perdono.
Cuando Dios quiera continuaré mi travesía y seguiré promoviendo Panamá por todo el mundo, a la vez que conmemoro el Quinto Centenario de la Primera Circunnavegación del planeta, y defendiendo la conservación de los océanos.
Que la historia, la ley y la opinión pública juzguen su gestión. Una gestión que no puede empañar nunca el buen nombre del canal de Panamá y el prestigio de la hermana nación panameña.
Dios le ayude.
Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada
Navegante y explorador español.
En la Ciudad de Panamá, a 5 de septiembre de 2026
Expedición marítima, PRIMERA Vuelta al Mundo.