Desde su implementación en el 2010 durante la gestión de la entonces ministra de Educación Lucy Molinar, la transformación curricular no ha tenido el resultado satisfactorio que se esperaba.
Este plan de mejora educativa trataba de llevar adelante cada tres años un programa de evaluación institucional de los centros educativos.
Sin embargo, en la actualidad, la ministra del ramo, Marcela Paredes, advirtió que la transformación curricular no se ha suspendido, pero que no ha crecido y aceptó que existe la necesidad de mejoras.
Paredes agregó que todas las escuelas que están trabajando con la transformación curricular, que es el cambio en los bachilleratos de media, lo están utilizando en su amplia mayoría.
La ministra explicó que esos bachilleratos han tenido su desarrollo de acuerdo con un primer estudio que se hizo con las universidades, el cual ha sido satisfactorio en cuanto a la percepción de los estudiantes, padres de familia y docentes sobre la mejora en el rendimiento académico.
Si embargo, la funcionaria se contradice porque en una segunda intervención alegó que no ha sido tan sencillo poder evidenciar una mejora en los resultados universitarios.
"No podemos decir que es una responsabilidad de la media (secundaria); se está trabajando mucho en la base, en la formación académica de los estudiantes, como la primaria", defendió Paredes.
A la vez, dejó claro que no se puede entre toda la sociedad producir una mejora en el sistema educativo si solo se atiende una parte, por lo que cree necesario empezar desde abajo y a todo lo largo, donde muy probablemente, puedan tener mejores resultados con esa transformación curricular, cuando esos niños que están en primaria recibiendo mejores bases en la lectura comprensiva, en matemática y ciencias lleguen a la media.
"Es un proceso de transformación general que puede tomar una generación, que son 12 años, desde que entran hasta que salen", detalló.
Por otro lado, el dirigentes magisterial Diógenes Sánchez dijo que el currículum siempre debe ser revisado para actualizar los contenidos que deben darse en la medida que se van desarrollando los diferentes cursos.
Pero en efecto, explicó que la última transformación curricular no cumplió realmente con la rigurosidad y que se hicieron cambios de materias sin ningún tipo de explicación o fundamentación teórica, para luego imponerlas.
Otro factor que no fue consultado, según Diógenes Sánchez, es que se eliminaron cargas horarias sin justificación. Es decir, sin sustento del porqué de las modificaciones.
"Nunca se permitió el debate y la discusión de cómo hacerlo y cuáles eran los cambios que había que hacer, situación que ha traído muchos problemas", denunció el dirigente.
Sánchez aseguró que las causales de este tema fueron explicadas a las nuevas autoridades bajo el mando de la ministra Marcela Paredes, y se hizo un estudio con las universidades, pero que su resultado no ha sido mayormente difundido, lo que mantiene con cierta incertidumbre al cuerpo docente tras el paso del tiempo, sin que haya determinado la efectividad del proceso.