Los hidrantes del país son objeto del desgaste producido por los años, el vandalismo, la falta de suficiente presión o la ausencia total de agua y el robo por parte de vendedores de hierro. A juicio del Cuerpo de Bomberos, la situación es “crítica” en varias ciudades del interior.
El mal estado de los hidrantes no solo afecta el suministro de agua potable a las comunidades, también agrava el peligro de pérdidas, muertes y heridos en caso de incendios.

Esto quedó en evidencia nuevamente tras el fuego suscitado hace algunos días en Colón, que arrasó casi una manzana comercial y produjo pérdidas millonarias.
La falta de agua y el mal estado del sistema de alcantarillado impidió que los bomberos sofocaran a tiempo este siniestro.

Panamá Américarevisó el estado de los hidrantes en las principales ciudades del país. Precisamente, la ciudad de Colón presenta la situación más alarmante.
El 50% de los 200 hidrantes de Colón está “en mal estado”, según el Cuerpo de Bomberos, porque cumplieron su periodo de vida útil, debido a que datan de principios del siglo pasado.
El sistema de acueducto en Colón se ve afectado por el desperdicio de cientos de miles de galones debido a daños en hidrantes, tuberías residenciales en mal estado y vandalismo.
El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) sostiene que la población inescrupulosa representa el mayor enemigo para los hidrantes.
En Colón es frecuente observar a personas abrir los hidrantes para recoger agua de forma fraudulenta, para bañarse en las calles, e incluso han proliferado lavaautos clandestinos que se abastecen directamente para no pagar por el servicio.
El Idaan advierte que la situación es “preocupante”, porque mientras la institución hace operativos y reparaciones constantes, la población reincide inmediatamente en su actitud.
El ingeniero Próspero Brown, del departamento de Operaciones, afirmó que estas prácticas deterioran los hidrantes y acortan su periodo de vida útil.
Recordó que para el próximo año se implementará un programa para reemplazar los hidrantes inservibles. "Tendremos nuevos y modernos hidrantes, pero nos preocupa el poco importa de algunos ciudadanos", sostuvo.
La inversión asciende a $20 millones y beneficiará a 140,000 colonenses, gracias al financiamiento del Banco Mundial. Abarca, además, la optimización del suministro, con la interconexión de las tuberías residenciales al sistema de agua potable. Igualmente, se hará una instalación masiva de micromedidores para mejorar las recaudaciones.
Preocupación en David
La inhabilitación de un 60% de los hidrantes en la ciudad de David preocupa a los bomberos. Ante esto, se coordina con el Idaan para la colocación de nuevos aparatos.
Manuel de la Cruz, jefe del Cuerpo de Bomberos de David, dijo que junto con el Idaan establecen los puntos estratégicos para colocar los nuevos hidrantes.
“Es importante escoger los puntos para la instalación de estos nuevos hidrantes, ya que deben estar a disposición frente a cualquier fuego que se registre, principalmente en el área comercial”, explicó.
Precisó que la mayoría de los hidrantes son tan viejos que la parte interna está oxidada y, una vez abiertos, no pueden ser cerrados.
Advirtió que mantener los hidrantes activos y en buenas condiciones es muy importante, porque es imposible saber cuándo se suscitará un siniestro.
Por su parte, Zenón González, director del Idaan en Chiriquí, reconoció que se necesita reemplazar hidrantes, pero aseguró que la institución instaló recientemente unos 15 y adelanta un programa de mantenimiento y reparación de los 108 que hay en David.
Destacó que un 40% de estos aparatos tiene que ser reparado, sobre todo el vástago y el diafragma, ya que están desgastados u obsoletos. El costo de estos trabajos asciende a $30,000.
‘Situación crítica’
En la Zona Regional del Oeste, que va desde Arraiján hasta San Carlos, solo funcionan dos hidrantes, de los 20 que había. El jefe de los Bomberos de Arraiján, Eugenio Tejada, dijo que afortunadamente en Arraiján se producen pocos siniestros y los carros cisterna se abastacen de un hidrante que está en el cuartel.
En La Chorrera, según el mayor Eduardo Medrano, encargado del cuartel Mario Lasso, había en todo el distrito una buena cantidad de hidrantes que han sido robados para venderlos como chatarra, otros están instalados en terrenos privados que quedaron dentro de perímetros residenciales o cubiertos por la maleza.
En el oeste, especialmente en verano, ocurren quemas de herbazales que en caso de ser considerables son sofocados con la ayuda de bomberos de la capital.
Cerca de 100 barriadas nuevas son construidas en el área y los bomberos piden que sea obligatoria la instalación de hidrantes. También solicitan que sean instalados en lugares accesibles.