Desechos
70%- de metales en basureros públicos proviene de desechos electrónicos.
- toneladas de desperdicios tecnológicos se recogen al año en Panamá.
La tecnología parece haber llegado a nuestras vidas para ayudarnos con las tareas diarias, con el trabajo y hasta para entretenernos, tanto así, que no nos dimos cuenta cuando empezó a causarnos estrés, ansiedad, accidentes, a contaminar nuestro ambiente y hasta, en algunos casos, causar la muerte.
Los casos de la joven suiza Fanny Schlatter y de Wu Jiantong, un hombre de Pekín, quienes sufrieron accidentes con sus aparatos tecnológicos que pudieron haberles costado la vida, ya no causan el asombro de la población debido a la aparición de más incidentes.
Wu Jiantong estuvo en estado de coma luego de que se electrocutó cuando supuestamente tocó su teléfono móvil -un iPhone- mientras se estaba cargando. Así mismo, Ma Ailum, una joven china, tuvo similar inconveniente con un cargador para Apple, el cual le provocó una descarga eléctrica que le costó la vida.
Estos accidentes no solo se han dado con dispositivos Apple. En el caso de los equipos Samsung, Schlatter, una joven suiza de 18 años, fue víctima del dispositivo que le pudo haber costado más de 500 dólares. Un Galaxy S3, que explotó en llamas en su bolsillo mientras realizaba labores de trabajo y le causó quemaduras en la pierna derecha.
¿Causa o causantes?
Todos alguna vez hemos sentido el celular caliente al desconectarlo del cargador o se nos ha olvidado desenchufarlo cuando la carga está completa.
Según dos de los mayores fabricantes de telefonía móvil, Apple y Samsung, los celulares no se comportan de esta manera por una falla interna, sino debido al mal uso que les dan sus usuarios.
Las baterías de los celulares están compuestas por iones de litio, los cuales pueden sobrecargarse o sobrecalentarse si los dejamos cargando por más tiempo del necesario, o si se ponen a cargar antes de que el indicador de batería indique que esta está totalmente descargada. El problema es que con el frecuente uso del correo electrónico, las aplicaciones, la cámara y el reproductor de audio, cada vez son más necesarias las recargas frecuentes.
Además, las compañías han alegado que estas descargas eléctricas también pudieron ser causadas por el uso de cargadores no autorizados (piratas) por el fabricante o que los mismos no están preparados para soportar el voltaje al que se le conectó.
Daño psicológico
En Panamá existe un promedio de 6 millones 297 mil 604 usuarios de telefonía móvil, según cifras de la Autoridad Nacional de Servicios Públicos (Asep), es decir, que esta es la cantidad de personas que están propensas a sufrir trastornos gracias al uso del celular.
Un estudio reciente de la Universidad Complutense de Madrid, realizado durante 11 años, reveló que la luz artificial, como la de los celulares, es capaz de dañar la retina, es decir, la parte sensorial del ojo que transmite información al cerebro de la gente.
Pero no solo los ojos son afectados. Un estudio de la Clínica Mayo, ubicada en Minnesota, Estados Unidos, determinó que las luces interfieren con la melatonina, hormona que se encarga de regular los ciclos de sueño, por lo que muchos expertos han aconsejado dormir lejos del celular o en su defecto, apagarlo.
Además de lesiones físicas, la tecnología puede causar algunos traumas o trastornos psicológicos que los médicos ya han hecho públicos. La nomofobia, por ejemplo, consiste en tener miedo a no tener acceso a un celular, y muchas veces podemos ver sus síntomas en personas allegadas a nosotros o si nos observamos más de cerca a nosotros mismos.
Algunas personas se ponen irritables o ansiosas cuando se dan cuenta de que su celular está descargado o no tiene señal en algún lugar, lo que los deja incomunicados, a pesar de que se encuentren junto a otras personas.
Esto lo confirmó el director ejecutivo de la Cámara Panameña de Tecnologías de Información y Telecomunicaciones (Capatec), Oscar Páez, quien comentó que en países como China ya existen grupos anónimos de ayuda para las personas adictas a la tecnología, como si de personas alcohólicas se tratara, solo que en este caso, la adicción es hacia los videojuegos y celulares, entre otros equipos.
Según Páez, las edades de estas personas están entre los 10 y 20 años, aunque no se descartan personas de mayor edad.
Contaminación
Asimismo, las ansias de tener siempre el último modelo del mercado han desencadenado una seria acumulación de chatarra electrónica.
Unos 50 millones de toneladas de aparatos electrónicos son desechadas anualmente en el mundo y menos del 20% de ellas llegan a ser recicladas.
Actualmente, en Panamá no se tienen centros de acopio de celulares usados o dañados. Según Páez, los panameños tienden a cambiar el celular con frecuencia, especialmente aquellos que tienen líneas pospago (contrato) con las telefónicas.
Sin embargo, aunque el 70% de metales como plomo y mercurio en basureros públicos proviene de desechos electrónicos, Páez comenta que estos desperdicios no son dañinos.