Sociedad

Panamá está en los peores puestos de interés en inglés

Se han hecho esfuerzos para mejorar el inglés, pero a nivel educativo y sin el suficiente alcance masivo. En otros países es tema de interés nacional. Nuestras universidades ofrecen licenciaturas en inglés, no en ‘enseñanza del idioma inglés’, y el resto de las carreras no exigen hablar el idioma.


Adiel Bonilla (adiel.bonilla@epasa.com) / -

Opinión

  • Modesto De León
  • Coordinador académico del Centro de Lenguas de la UP

Asunto de dosificación

  • Dominar un segundo idioma yo lo comparo con aprender a conducir un auto: con un plan intensivo, se puede lograr en un par de días. Pero si practicas hoy, y luego dejas el auto por varias semanas -o meses- antes de continuar con las clases... nunca vas a aprender.
  • Eso es lo que está pasando con el inglés en Panamá. No hay un sistema de dosificación; hace falta un compromiso real.
  • Por eso cualquier persona que vaya a vivir a un país de habla inglesa, y que se rodee del idioma 24 horas al día, lo aprende rápido.
  • Pero el desinterés popular se aprecia también en el Centro de Lenguas de la Universidad de Panamá. Aquí un gran número de los que llegan interesados en aprender inglés no son universitarios.
  • A veces creemos que al tener tantas palabras de raíz inglesa en el vocabulario popular ya estamos encaminados en ser bilingües, y eso no es así. Hay jóvenes que no saben cómo se dice “chifear” en español (de la palabra inglesa "shift”), y así con otro montón de palabras. Pero cuando vamos a las estadísticas, apenas 1% o 2% de la población panameña es bilingüe.
  • Esto hay que verlo en perspectiva de un tema de nación, porque nos está dejando en desventaja. Prueba de ello es que el Ifarhu se queja de que se pierden becas que tienen inglés como prerrequisito. Y varios “call centers” enfrentan problemas para establecerse a plenitud, al no lograr conseguir la cantidad de gente que pueda mantener una conversación controlada.
  • Pero hay esperanza. Se nota un creciente interés en centros regionales universitarios, como el de Santiago, que prepara muy bien en inglés. Y a nivel de secundaria, hay colegios con excelentes resultados, como el Instituto Urracá, por dar algunos ejemplos.

La tercera edición del English Proficiency Index (EF EPI), considerado el estudio internacional más completo acerca de capacidades en el inglés, dio sus calificaciones para 2013 y Panamá reprobó.

Concretamente, el país ocupa el puesto 56 de entre 60 países y territorios evaluados, cuatro puntos por debajo del que ocupa el último lugar.

Del reciente informe se desprenden datos interesantes, que llaman a la reflexión en materia de calidad de la educación. Por ejemplo, que los siete países con mejor nivel de inglés son pequeñas naciones europeas, cuyo tamaño les ha obligado a masificar el inglés entre su población, para tener mejor presencia internacional.

Turquía ha mejorado en inglés más que ningún otro país del mundo en los últimos seis años. Pero Panamá tiene mejor macroeconomía, incluso hay un mejor ingreso per cápita que en Turquía.

Vale destacar también que naciones ricas en petróleo -como los Emiratos Árabes Unidos- se han tomado en serio el tema del inglés, con millonarias inversiones en proyectos de enseñanza populares y gratuitos, porque han visualizado que, más allá de los petrodólares, “no serán muy exitosos sin tener un nivel de inglés fuerte”, resalta el estudio.

En una lectura más cercana, el informe de EF EPI deja ver que en Latinoamérica hay países mejor ubicados que nosotros, como Brasil (38), Perú (39), México (40) o Venezuela (49).

Pero lo interesante de este dato es que, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB per cápita de Panamá ($16,329.39 por año) supera al de Brasil, Perú, México y Venezuela.

Es decir, somos un país económicamente competitivo (al ser comparados con los de la región), pero estamos en evidente desventaja con la mayoría de ellos cuando somos medidos en cuanto a un proyecto de nación en la enseñanza masiva del idioma inglés.

El economista Virgilo Sosa tiene una tesis al respecto: “Debido a nuestra posición geográfica y a medidas acertadas en los últimos años, hay una economía que crece... esto se reforzaría más si nos preocupáramos en tener también una educación que crece”.

Crisol de lenguas

Otro reciente informe de la Ciudad del Saber advierte que Panamá no es un país unilingüe, pero tampoco es bilingüe. Luego sentencia que “salvo para algunos descendientes antillanos que heredaron el inglés de su hogar, esta lengua no es de dominio público”.

No menos cierto es que en muchos hogares panameños permanecen otras lenguas dentro del legado familiar: árabe, italiano, ruso, griego, hebreo. De modo que cabe la descripción de crisol de lenguas, pero no de un país con un proyecto sostenible de inglés generalizado (al menos en los últimos 6 años), tal como resume el informe 2013 de English Proficiency Index.

Certificación de inglés

Y pese a que en Panamá rige la Ley N.° 2 del 14 de enero de 2003, que obliga a demostrar conocimientos del idioma a quien opte por cualquier título de licenciatura o maestría, ha habido un proceso dilatado de aplicación por parte de las universidades, sin una instancia que vigile el cumplimiento efectivo, incluso en la práctica con un margen de interpretación.

Por ejemplo, en la Universidad Cristiana de Panamá se exige la aprobación de 4 niveles de inglés, lo cual es tomado como certificación del dominio del idioma. Aunque la rectora, Raquel de Delgado, explica que mantienen convenios con “call centers”, donde los alumnos llevan a la práctica el idioma.

Desde 2011, donde sí se exige una prueba de certificación es en la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), y cuesta $10. Edith Espino Villarreal, directora del Centro Especializado en Lenguas de la UTP, explicó que cada año se hacen unas 1,800 pruebas de suficiencia (500 corresponden a la sede metropolitana).

Y como dato a resaltar, los alumnos de la UTP que hayan aprobado cualquiera de las pruebas internacionales estandarizadas pueden presentarla como certificación. Hablamos de pruebas como el TOEFL (Test of English as a Foreign Language), Toeic ( Test of English for International Communication) o el Elash ( English Language Student Assessment for Hispanics).

En la Universidad de Panamá (UP) es donde primero comenzó a regir el cumplimiento de la Ley 2 de 2003, que exige -además de aprobar los niveles de inglés de cada carrera- aprobar una certificación final, aunque se comenzó a realizar a partir de 2007; es en la UP donde hay cifras de referencia que permiten hacer un balance entre cantidad de pruebas vs. aprobadas la primera vez.

Gladis Yunsan, coordinadora de certificación, detalló que se hacen 4 convocatorias al año, la última, recién acaba de pasar, a la que se presentaron 1,154 estudiantes.

Si alguno no supera la prueba, puede repetirla cuantas veces sea necesario, siempre y cuando pague los $20 que cuesta. De ser necesario un tercer intento, tendría derecho a un descuento. “Pero la idea es que pasen la prueba desde la primera vez”, dice Yunsan.

De las 15,000 pruebas de certificación realizadas hasta la fecha, entre el 70% y 75% lograron la aprobación la primera vez.

Hasta ahora son teóricas y en línea. Pero la UP confirmó que ya se trabaja en implementar una parte oral, para así cumplir con las cuatro destrezas del idioma: leer, comprender, escuchar y hablar.

Tarea pendiente

Las preguntas son de rutina: ¿Por qué después de 12 años de estudiarlo la mayoría no se gradúa hablando inglés? Peor aún, ¿por qué después de continuar cuatro años en la universidad un porcentaje no logra pasar (al primer intento) un examen de inglés teórico?

Las respuestas son igual de variadas. El historiógrafo José Velarde aboga por eliminar de una vez y para siempre la enseñanza del inglés gramaticalmente.

Y la catedrática Carmen Guadalupe Córdoba apunta a grupos más pequeños, capacitar en docencia del inglés a los profesores y exponer al grupo a llevar materias completas en inglés.

Córdoba recuerda que el éxito laboral del mundo globalizado ya es 60% el diploma, 10% la tecnología y 30% el dominio del inglés.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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