La Marcha Panamá, con su contagioso ritmo y letra, causó efecto ayer en los predios de la Presidencia, cuando al celebrar los 111 años de vida republicana, el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) cantó a todo pulmón la tonada, contagiando a todos a su alrededor.
Panamá, la patria mía, suelo grato, encantador. Hoy te canto, Panamá, con alegría, al mirarte así grandiosa..., dicen los versos de aquella primera estrofa de Eduardo Maduro, los cuales fueron interpretados frente a la Presidencia y alimentaron el orgullo patrio de quienes celebraron el 3 de Noviembre desde Punta Burica hasta Cabo Tiburón.

En la ruta que comprendía el Casco Antiguo y la Cinta Costera Uno, unas 71 delegaciones estudiantiles, 10 instituciones públicas y 5 bandas independientes rindieron honores frente a cientos de panameños que se abocaron a los predios de la Presidencia y la Cinta Costera para celebrar estas festividades.
Diversas autoridades, entre estas, el presidente de la República, Juan Carlos Varela; la primera dama, Lorena Castillo; la vicepresidenta, Isabel Saint Malo, y miembros del Consejo de Gabinete, observaron desde el balcón del palacio presidencial el despliegue de bandas.

A eso de las 8:45 a.m., el señor Bladimir Hernández, un buhonero oriundo de la provincia de Veraguas y designado como el abanderado de estas festividades, empezó el recorrido, seguido de la Banda Republicana, el Benemérito Cuerpo de Bomberos y cuatro instituciones de Seguridad, quienes le dieron paso luego a los colegios.
Incluso, el Sindicato Único de Trabajadores y Similares (Suntracs) irrumpió en el programa del día para alzar su voz de protesta; situación que fue aprovechada por el mandatario, quien bajó del balcón presidencial para conversar con ellos.
Donaire en ruta 2
En el otro lado de la Cinta Costera, donde se desarrolló la segunda ruta de los desfiles, se respiró patria. A pesar de que con una hora de retraso se iniciaron las presentaciones de las delegaciones estudiantiles, la gente las esperaba con ansias.
Con paraguas o resguardándose del candente sol bajo los pasos peatonales de la Cinta Costera, cientos de panameños, sin mayores inconvenientes, disfrutaron de las bandas de guerra y música.
Un total de 18 delegaciones estudiantiles hicieron gala de su destreza musical al ejecutar desde tonadas alusivas a la patria hasta canciones muy contagiosas que le sacaron un par de pasos a uno que otro turista.
A lo largo de esta ruta, que comenzaba frente al antiguo restaurante Bennigans y concluía frente a las antiguas oficinas del Ministerio de Obras Públicas, era notoria la presencia de muchos turistas e incluso de panameños que por muchos años vivieron en el exterior y aprovecharon las fechas para regresar a rendirle honor a la tierra que los vio nacer.
La diferencia este año, y que llamó la atención de los presentes, fue la ausencia de las representaciones de las instituciones públicas; algunos incluso esperaban verlas, puesto que desconocían que este año no participarían.
Beneficios
Zulema Ruiz, mientras esperaba que pasara el colegio de su hija, comentó que la idea de usar una sola ruta y dividirla dejando una más corta que otra, resulta bueno para todos, incluso para los propios estudiantes.
Las más esperadas eran las bandas independientes, que a eso del mediodía iniciaron su despliegue de lujo y dotes artísticas al ritmo de tenores, liras y platillos.
La seguridad en los predios de esta vía, incluso en las vecinas estaciones del metro de Lotería y Santo Tomás, fue reforzada.