Sociedad

Paraíso

El refugio para los emigrantes que venían del interior y construían sus casas se convirtió en un paraíso, pero en el que hoy no existe la paz.


Perfil
  • Ricardo Pinzón
  • Estudia periodismo en la Universidad del Istmo, y coordina el Centro de Alcance, ubicado a un lado de la iglesia Cristo Redentor.

Al pie del Cristo Redentor que abre sus brazos a San Miguelito, a unos 200 metros sobre el nivel del mar y de frente al océano Pacífico, hay una inscripción del Evangelio de Juan que dice “no temas, yo he vencido al mundo”. Pero en la colina que hay para subir a uno de los símbolos más reconocidos del populoso distrito y en sus alrededores pasan verdaderas historias de terror.

Este sector es Alto del Cristo, de Paraíso, un lugar que otrora recibió su nombre porque los primeros pobladores, que venían de los sectores del interior, vieron aquí una solución a sus problemas económicos y una oportunidad para asentar sus familias, pero hoy la historia ha cambiado y ha desmejorado el que fuera un paraíso, que describe Héctor Taylor, miembro de la Asociación de Padres Fundadores de San Miguelito.

“Allá te van a dejar sin ropa”, advierte una vecina del lugar que venía de una tienda que estaba blindada con verjas. “De la loma para allá, nosotros no sabemos qué pasa”, dice otro joven que rondaba el área. Solo con la compañía de Ricardo Pinzón, un joven de 23 años que se crió y vive en el área, fue posible conocer el misterio de Paraíso. En los últimos meses se acrecentó la cantidad de hechos delictivos como hurtos y robos, de los cuales tampoco pudo escapar uno de los párrocos de la iglesia Cristo Redentor, a quien amordazaron para robar.

Ricardo, que coordina el Centro de Alcance, que da oportunidades a jóvenes en riesgo, anhela que este lugar así como el distrito entero vuelvan a ser áreas “tolerantes”, y cree que es posible, porque parte de ese paraíso está dentro de las personas que, según él, hacen la diferencia y tratan de superarse, a pesar del entorno.

Corría la década de los 60. La hoy ciudad de Panamá experimentaba la explosión demográfica de emigrantes santeños, darienitas y veragüenses que buscaban oportunidades de trabajo. Más progreso.

A pesar de los riesgos y la improvisada aventura, muchos vieron que el distrito de San Miguelito podría ser una opción para mejorar su calidad de vida. Su hermosa vista a la bahía de Panamá, su aún espesa naturaleza y su cercanía al centro de la ciudad lo convertirían en un paraíso para sus nuevos residentes, lo que dio pie al nombre de ese sector. Sin embargo, dicho distintivo se ha convertido en un antónimo para sus actuales residentes. Inseguridad, tranques, alto costo de la vida, contaminación y un sinnúmero de problemas sociales que afectan esa área dejaron atrás ese ideal y visión que tuvieron sus fundadores.


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930074
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América