Desbalance
- 60% de los casos que atiende la fiscalía de derecho intelectual son por falsificación de CD.
- 40% de estos delitos responde a casos por falsificación de marcas, nombres, logos o diseño.
Comprar un CD de música o una película pirata en un semáforo lo puede convertir en cómplice indirecto de un asesinato, de robo, de lavado de dinero o incluso, de secuestro.
Esta es la conclusión a la que han llegado las autoridades judiciales de Panamá, que han empezado a quitarle el parche del ojo a la gran mayoría de estas personas que comercializan ilegalmente CD de música popular y filmes cinematográficos por doquier con fines oscuros.
“La venta de estos materiales, que de por sí representa un delito, está sirviendo para la consecución de otros delitos más graves, llámese robo, secuestro o blanqueo de capitales... Hemos observado, tras varias investigaciones, que el dinero que obtienen de esas ventas es utilizado para comprar drogas o armas ilícitas”, reveló Nayra Fernández, fiscal de la Oficina Especializada en Delitos contra la Propiedad Intelectual y Seguridad Informática del Ministerio Público.
Ramiro Esquivel, exfiscal de delitos contra la propiedad intelectual, explicó cómo descubrieron que ese dinero se invierte en delincuencia. “Se observó que estas personas tenían prontuario con antecedentes de delitos más violentos y que tenían vínculos con pandillas”, dijo.
El exfiscal narró además que los pandilleros marcan los CD con logos para identificar sus mercancías. “Por ejemplo cuando había ‘tumbes’ de productos pirateados entre delincuentes, ese sello les servía para recuperar sus pertenencias”.
Según Esquivel, solo en la venta de CD piratas en Panamá, el mundo musical pierde al año 5 millones de dólares. Mientras que otros 15 millones se esfuman de las manos de los empresarios por la venta de textiles, cigarrillos, medicamentos, piezas de automóviles, entre otros enseres.
Esquivel aclaró que no pueden acusarse directamente a los vendedores en las calles, pero estos “sí forman parte de la cadena de distribución que al final permite que estos dineros sufraguen los recursos de las bandas organizadas”.
Para la fiscal Fernández estas redes criminales tienen un cabecilla, que es el
que produce el material en los laboratorios y que luego es puesto en manos de los distribuidores. A su vez, los distribuidores los proporcionan a los vendedores. Esta cadena es perseguida por las autoridades, pero las bandas piratas han cambiado sus horarios de distribución para no ser detectadas.
“Antes salían a distribuir sus productos temprano en las mañanas, ahora por el seguimiento que les estamos haciendo, lo hacen de madrugada”, indicó Fernández.
Sobre la ubicación de los laboratorios o sitios específicos donde operan estas redes, la fiscal señaló que no pueden establecer áreas como tales porque los falsificadores utilizan tecnología portátil y se mueven de un sitio a otro para despistar a las autoridades. “Estos delincuentes cuentan con quemadores, reproductores, computadoras, internet y páginas web, en los que se baja audio y video gratuitamente”, expresó.
Aunque las autoridades han descubierto que los vendedores de CD y películas piratas emplean sus ganancias en otras facetas ilícitas, la pregunta que surge es: ¿por qué hay muchos realizando esta práctica en centros comerciales, supermercados y paradas de autobuses?
“Es difícil erradicarlos, pero se ha ido disminuyendo la cantidad... Si notas, en El Dorado casi ni existen porque hacemos operativos diarios”, sostuvo la fiscal.
Jugando con la salud
Los falsificadores no solo hacen de las suyas con la industria musical y cinematográfica en Panamá, sino que además juegan con la vida de las personas introduciendo al mercado formal e informal medicamentos y juguetes didácticos no legales y peligrosos. “Lo más alarmante es que estas medicinas, que por lo general son productos para la impotencia o analgésicos, no cumplen con los controles ni protocolos de calidad y de seguridad que sí poseen los productos originales”, dijo Fernández.
En el tema de los juguetes, la fiscal explicó que es riesgoso porque han detectado que estos son pequeños y hechos con materiales que pueden causar afectaciones a la salud como los crayones para colorear que se comercializan por las calles.
Piratas tras las rejas
En el año 2012, las autoridades instruyeron 957 expedientes por delitos contra la propiedad intelectual e industrial y contra la seguridad informática. De esos se remitieron a las autoridades judiciales 924 sumarios, pero solo se dictaminaron 204 sentencias condenatorias y 18 absolutorias.
En muchos de los casos -explica la fuente-, el juez tiene la potestad de disminuir la pena si el imputado no ha tenido prontuario policial o no ha sido condenado anteriormente.
Lucha se incrementa
En lo que va de la actual administración, Panamá ha decomisado 141 millones 860 mil dólares en artículos de marcas falsificadas y piratería. Virna C. Luque Ferro, directora de la Autoridad Nacional de Aduanas (ANA), sostuvo que la constante capacitación de los funcionarios de la institución y el intercambio de información entre las empresas ha sido la base del éxito para atacar la problemática.
¿Y los decomisos?
Muchos ciudadanos se preguntan qué se hace con este tipo de material falsificado que se incauta anualmente en nuestro país. Aunque no se pudo obtener una cifra oficial en toneladas, una fuente dijo que existe una norma que les permite tomar la decisión sobre la mercancía incautada al final de cada proceso: destrucción o donación.
“La mayoría se destruye porque no es apta para ser consumida, tal es el caso de las medicinas y/o los productos considerados de primera necesidad”, dijo Ferro.
“Hay titulares que tienen la anuencia de donar la mercancía (si es ropa, zapatos o electrodomésticos), siempre y cuando se les pueda retirar el logo de la marca, que no se identifique. También se donan cuando las autoridades saben que no van a volver a circular al comercio local”, señaló la directora de la ANA. En casos contrarios, expresó, la mercancía se destruye y se pulveriza con una máquina especial que está ubicada en la provincia de Colón. Fernández aconseja a la población abstenerse de comprar en las calles artículos de primera necesidad falsificados como: cepillos dentales, papel higiénico, servilletas, jabones y productos femeninos como cremas, faciales y cosméticos, porque pueden causar daños a su salud.
Por último, como parte de la celebración de la Semana contra la Piratería en Panamá, que se celebrará desde hoy lunes 22 hasta el viernes 26 de abril, se realizará la ceremonia de graduación de 15 unidades especializadas en detectar qué productos son o no verdaderos.