El escándalo de los mal llamados papeles de Panamá no solo sigue afectando la imagen de nuestro país, sino que ha dejado de manifiesto el poco interés de la gestión Varela de llegar al fondo de los actos que se le señalan a la firma Mossack Fonseca.
Esto se debe a que a la élite económica y política del Gobierno "no le interesa reformar el sistema fiscal y financiero porque es una de las principales beneficiarias de que los millonarios del mundo escondan dinero en sociedades offshore", afirmó el sindicalista Saúl Méndez.
Según Méndez, este megaescándalo ha servido para confirmar que "en Panamá hay un Estado de corrupción legalizada" a altas esferas, "en el que la mayoría de los panameños no tienen nada que ver".
El secretario del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Similares (Suntracs) se mostró a favor de una renovación en el Gobierno para barrer con la corrupción.
"¿Pero quiénes lo van a hacer, los mismos del Gobierno que tiene sociedades offshore? Por supuesto que no. Es su modo de vida, es su sistema", ironizó Saúl Méndez.
No obstante, el presidente Juan Carlos Varela y la canciller Isabel de Saint Malo de Alvarado han reiterado que el nombramiento de una "comisión de expertos internacionales" para evaluar nuestro sistema financiero demuestra el "compromiso del Gobierno con la transparencia", algo que no termina de convencer a voceros del sector económico.
"Eso es más demagogia. Primero porque esa comisión tiene un alto costo, y solo puede recomendar. Y además, allí participan personas de esta administración que están cuestionadas en el quehacer público", reaccionó la economista Maribel Gordón.
Agregó que la credibilidad que siente el pueblo panameño con respecto a estos mecanismos "es ínfima, por no decir nula".
El también economista Juan Jované resumió que "el amiguismo pudo más" en este caso.
El exministro José Raúl Mulino señaló: "Quisiera equivocarme, pero aquí no va a pasar nada".