Sociedad

Política partidista empaña lucha de gremios docentes

El Frente Acción Magisterial y la Coordinadora de Unidad Magisterial se culpan mutuamente del debilitamiento de las acciones de fuerza. Aceptan que la filtración política en el sector y la perpetuidad de los dirigentes les restó credibilidad y rechazo de la población en sus acciones.


Gilberto Soto (gilberto.soto@epasa.com) / -

Considerado uno de los sectores organizados más fuertes y combativos en el país durante muchos años, los gremios magisteriales se debaten hoy entre el poco poder de convocatoria y la pérdida de credibilidad frente a padres de familias, estudiantes y la población en general.

Sus luchas por muchos años fueron admiradas por gran parte de la población, no obstante, los propios dirigentes aceptan hoy día que la intromisión de la política y las diferencias en el mecanismo de lucha los han llevado a perder fuerza y credibilidad.

En la sede del Magisterio Panameño Unido (MPU) en Obarrio, donde nacieron las luchas por la educación panameña, permanecen recuerdos de los ideales de la líder docente Sara Sotillo, quien, en su afán por lograr el respeto y la admiración, apeló a la unidad, algo de cual hoy se carece.

Dirigentes de la Coordinadora de Unidad Magisterial (CUM), donde participan unos diez mil docentes, culpan a la intromisión de la política partidista del fracaso y pérdida de credibilidad en las luchas magisteriales.

Lo anterior lo asegura Juana López, quien desde el año pasado dirige la CUM. “Cuando nació el grupo, lo hizo con 17 asociaciones que representan a los 45 mil docentes en el sistema educativo, pero con la división de opiniones y metodologías, el grupo se redujo a diez. El resto actúa de forma independiente”, es la explicación que da López del descalabro magisterial en sus acciones de lucha.

Las protestas y huelgas en demanda de mejoras salariales y laborales no solo se someten al rechazo de las autoridades educativas, sino que además se enfrentan al escrutinio público, que reclama clases sin interrupciones, apuntó.

López lamentó que un grupo de asociaciones docentes haya optado por métodos estériles de conquistas “que más que ganar, han restado fuerza a la agrupación magisterial que desde 1946 se unió por la creación de la Ley Orgánica de Educación panameña”.

Para la docente, la participación de algunos dirigentes con grupos políticos de gobierno o de oposición empañó la imagen neutral que por años mantuvo el sector.

“Ha sido una posición equivocada y dañina que no solo restó fuerza, sino que además afectó la imagen que teníamos ante los padres de familia y sociedad en general”, concluye.

Los representantes de la CUM se mantienen en la mesa del diálogo por la Educación y, según dicen, tienen como norte el diálogo con respeto y altura para no distorsionar el modelo de ejemplo que deben proyectar los educadores ante la población estudiantil.

En la agenda tienen dos propuestas ante la mesa del diálogo. Una tiene que ver con una modificación a la Ley del Plan de Retiro Anticipado Autofinanciable y otra para que se logre un bono de productividad .

Sobre los cambios en el sistema, aplauden la aplicación del Provel, que garantiza a los jóvenes docentes participar de las convocatorias sin “mojarse ni tomar sol como ocurría de forma manual”.

En la CUM, donde sobreviven diez gremios, analizan la efectividad del Plan de Transformación Curricular y los efectos de la derogación del decreto 920 sobre los centros de formación integral que trasladaban el modelo actual a un sistema de excelencia.

La división de los grupos docentes con una débil participación en las acciones convocadas es aceptada en el Frente Acción Magisterial (FAM), que agrupa más de 15 mil docentes y que dirige Andrés Rodríguez.

Pero los siete gremios que mantienen una huelga parcial desde el pasado 30 de julio tienen sus argumentos que explican las razones de la discrepancia entre el FAM y CUM.

Rodríguez lo traslada a 2005, cuando representantes de la CUM auparon las modificaciones a la Ley 51 de la Caja de Seguro Social. “Fue allí donde aceptamos los grupos se han dividido, porque se rompió un acuerdo que iba en contra de la lucha magisterial”, dijo Rodríguez refiriéndose a la CUM, que optó por sentarse a negociar.

Insiste en que las huelgas y protestas son las únicas salidas a la posición de la ministra de Educación, Lucy Molinar.

Acepta que los llamados a huelga desde 2010, cuando se rechazó el Plan de Transformación Curricular, no cuentan con el 100% de aval de los docentes, pero rechaza que sea consecuencia de la intromisión política. Por el contrario, dice que se trata de un grupo que responde a los lineamientos oficiales.

Para el especialista en temas educativos Juan Planells, mientras no haya entendimiento entre las partes, las acciones de los educadores seguirán provocando en la sociedad recelo porque la población demanda mejoras en el sistema educativo y no retrocesos.

En tanto, para la escritora y docente Ileana Golcher, “el asunto de las luchas magisteriales obedece a que algunos ministros se niegan a trabajar con ellos, escucharlos, incluirlos en las consultas de temas conjuntos, y prefieren actuar con imposición ”.

A la serie de quejas magisteriales durante la administración actual, Golcher recomendó la metodología de trabajo de consulta que utilizó el ministro José Daniel Crespo.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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