
Según las leyes panameñas, en cada hogar solo pueden haber dos mascotas domésticas. Esta norma quedó establecida en el artículo 8 de la resolución N.° 022 del 28 de enero de 2000, emitida por el Ministerio de Salud.
Dicha norma dispone que “únicamente se permitirán en un mismo hogar la existencia de 2 animales por especie y máximo de 2 especies de animales diferentes”. En otras palabras, usted solo puede tener en casa, por ejemplo, dos gatos en el primer caso. La otra forma sería combinada, es decir, un perico y un perro.
Este reglamento incluye las áreas urbanas y rurales de todo el país, según Algis Torres, director de la Región de Salud de San Miguelito, sin embargo, los municipios, que tienen la tarea de hacer respetar la norma, no velan por el fiel cumplimiento de la misma.
En todo caso, si alguna persona incumple aquella resolución, puede ser objeto de denuncia y una respectiva multa que va de 500 a mil dólares, incluyendo trabajo comunitario.
Por otro lado, el Código Sanitario de Panamá prohíbe tener en viviendas, apartamentos o condominios, de manera temporal o permanente: “gallinas, patos, gansos, palomas o cualquier ave comestible, terneros, conejos, cabras”.
La violación del código establece multas de 500 a mil dólares y también obliga al infractor a realizar trabajos comunitarios.
La multa se triplica si el animal es considerado silvestre o en peligro de extinción, aclara Israel Tejada, del Departamento de Biodiversidad y Vida Silvestre de la Anam.
Para el Dr. Fernando Vega, especialista en veterinaria, los eurofilios (coleccionistas de gatos y aves) pueden ser contagiados con la toxoplasmosis, una enfermedad que se transmite cuando el ser humano tiene contacto directo con las heces de los gatos, conejos o aves de corral.
“Esto sucedería si el viento logra llevar los protozoos (microorganismos) de esas heces hasta la comida o hacia algún alimento que vaya a ser consumido por un ser humano. Esto sucede en condiciones de humedad alta y el riesgo lo corren más todas aquellas personas que tienen el mal hábito de comer en puestos de comida de la calle (fondas, quioscos, etcétera)”.
Sufren de estrés
Todos los animales están expuestos al estrés diario, confirmó a Panamá América el psicólogo canino Carlos Santos.
El especialista, que además es entrenador de estos animales, asegura que lo que vuelve agresivos a los perros de carácter dominante, llámese pitbull, pitbull terrier, rottweiler, dóberman o fila brasileño, es el maltrato que reciben.
“El problema con estos perros es que no toleran que los maltraten, a diferencia de aquellos que no tienen instinto de lucha como los snawser, golden retriever, cocker spaniel o labradores. Sin embargo, los pitbulls son rencorosos y si está expuesto al maltrato físico, puede agredir a las personas con las que vive”, sostiene.
Entre las condiciones, según este experto, que hacen que estos canes se tornen agresivos menciona “pegarles con palos, amagarles, mantenerlos amarrados todo el día, no darle su comida a tiempo, tenerlos en espacios reducidos e incluso gritarles”.
Shalimar Douglas, de la Asociación de Rescatistas Independientes, explica que antes de sacrificar (matar) a un animal, el dueño puede acudir a esta entidad u otro albergue para tratarlo psicológicamente.
“Una vez sea llevado a un centro de atención animal, un veterinario puede determinar si el perro ha sido objeto de maltrato”. Con sesiones de tres meses, estos animales pueden reformados, señala la fuente.
José Kaortnik contó a este diario que él rescató de la calle hace año y medio a un pitbull joven y que al principio era reacio, pero que después de tratarlo con un entrenador, el animal ha cambiado bastante. “Yo creo que no es cuestión de raza, sino de trato. Este perro no me ha dado ningún problema”, narró.