- 30 reclusos por año son diagnosticados con VIH-sida, en condición terminal.
Frase
- En la mayoría de los casos, los detenidos entran sanos a los penales y, con los años, padecen de enfermedades terminales. Roberto Sanguillén - Presidente de la Comisión por la Defensa de los Derechos Humanos de los Privados de Libertad.
- 300 salidas deben realizar por semana para llevar a privados de libertad a sus citas médicas.
- 6 es la cantidad de enfermos terminales hasta agosto, según cifras del Sistema Penitenciario.
No importa el delito que se cometa, en las cárceles panameñas algunas condenas podrían convertirse en pena de muerte. Cada mes se reportan, al menos, tres muertes de convictos que presentan cuadros de enfermedades terminales y que no reciben una adecuada atención médica.
Durante ese mismo periodo, a unos 30 reclusos les diagnostican el virus del VIH/sida, según un estudio realizado por la Defensoría del Pueblo.

Sin embargo, en este mismo informe se hace la observación que existe una cifra oculta de pacientes que padecen el virus, pero debido a los estigmas que todavía existen sobre el tema, prefieren guardar silencio sobre su diagnóstico.
El Sistema Penitenciario mantiene una cifra más conservadora. Según datos de la institución, hasta el mes de agosto, en todo el país, había unos 6 privados de libertad que padecían una enfermedad terminal.

Estas cifras contrastan con un informe que se tiene solo en la cárcel pública en David, Chiriquí, en donde las autoridades de ese penal aseguran que en estos momentos tienen una población de 13 internos en condición de enfermos terminales.
Las consecuencias

Edith Tristán pertenece a la Fundación Pro Bienestar y Dignidad de las Personas Afectadas por el VIH/sida (Probidsida) y colaboró en levantar el informe sobre la situación de salud en las cárceles; asegura que este silencio de los privados de libertad en no querer revelar que están infectados del virus provoca peores consecuencias, porque cuando ya se deciden a tomar los medicamentos, es demasiado tarde.
La tuberculosis es una de las causas más comunes de muerte en los centros carcelarios del país, por ser considerada la enfermedad oportunista más frecuente en pacientes que sufren del VIH/sida.
Las agresiones con arma blanca son un detonante de los padecimientos y están ocupando un sitial importante entre los privados de libertad.
Se trata de una agresión mortal, pero que no es instantánea, es decir, las víctimas de esta agresión sufren daños considerables en órganos vitales, como hígado, riñones, entre otros; y quedan dependiendo de la atención médica especializada.
Esto demuestra, según el abogado Roberto Sanguillén, que dirige la Comisión por la Defensa de los Derechos Humanos de los Privados de Libertad, que los detenidos entran sanos a los penales, y con los años padecen alguna enfermedad terminal.
Aseguró que el hacinamiento carcelario es la principal causa de esta situación porque impide que haya una clasificación adecuada de los detenidos.
Lo que se convierte a la larga en un peligro para los privados de libertad; ya sea por las agresiones de detenidos peligrosos o por la transmisión de enfermedades contagiosas.
Esta situación, de acuerdo con Sanguillén, también se convierte en una abierta violación a la Ley 55 que organiza el régimen penitenciario de Panamá, el cual hace referencia a la clasificación adecuada de los detenidos, según el grado de peligrosidad y condición física.
“Los enfermos de esquizofrenia, tuberculosis y VIH/sida, todos conviven en el mismo lugar”, dijo Sanguillén, para explicar que en el centro penitenciario no hay una clínica especializada para los detenidos.
La Defensoría del Pueblo, en su más reciente informe sobre derechos humanos a privados de libertad, hace referencia de una celda en La Joya a la que se le conoce como “La Clínica”, en donde conviven todos los enfermos terminales juntos.
Edith Tristán, quien ha liderado movimientos en defensa de las personas con VIH/sida, realizó este estudio en nombre de la Defensoría del Pueblo, y cuando le tocó revelar los detalles, corroboró lo planteado por el abogado Sanguillén.
En su observación, Tristán calificó el lugar como un “verdadero infierno”, porque quienes estaban allí no tienen posibilidad de recuperarse, todo lo contrario, están condenados a muerte. Han pasado dos años de aquel estudio y, según Sanguillén, en la actualidad es como si estuviéramos viendo una fotografía de esa realidad.
Lo que se conocía como “La Clínica”, ahora es llamado “La Chutra”; allí pacientes con tuberculosis y con úlceras en el estómago sufren en espera de una atención médica de primera, porque solo se les suministra acetaminofén para controlar la fiebre. “A esa pastilla se le conoce como la MacGyver porque para todo la usan, a falta de insumos suficientes para darles una atención adecuada a los privados de libertad”, detalló Sanguillén.
Las autoridades
Gabriel Pinzón, director del Sistema Penitenciario, reconoció estos argumentos, al expresar que en el complejo penitenciario de La Joya y La Joyita está la clínica Virgen de la Merced, pero que no está en condición para atender a los pacientes con enfermedades terminales.
Explicó que es una clínica que solo provee a los pacientes la atención primaria, y cuando la salud de los detenidos se compromete, entonces, son trasladados a un centro de salud.
En el caso de que la situación se complique, son internados en el Hospital Santo Tomás, donde hay una sala exclusiva para la atención de estos casos urgentes.
Destacó que en el caso de que no queden hospitalizados, se les lleva a las citas médicas con los especialistas. “Lo que no se pueda tramitar en el penal, entonces, se traslada al Santo Tomas donde se le da el seguimiento”, destacó Pinzón.
Ángel Calderón, exdirector de Sistema Penitenciario, reveló que en su momento, se realizaban por semana unas 300 citas médicas por semana.
Para el abogado Roberto Sanguillén, en el Santo Tomás la situación es igual de crítica, asegura que en nada se parece a una sala de atención médica; califica esta área en el Hospital Santo Tomás como una celda de castigo.
Alega que la celda es como una especie de sótano, donde a los enfermos se les prohíbe ver la luz.
Este abogado recientemente interpuso una denuncia ante el Ministerio Público, en calidad de representante legal de la fundación que defiende los derechos de estos privados de libertad.
La razón fue por la muerte de 27 privados de libertad el año pasado en todo el país; el argumento de la denuncia es por supuesta negligencia en el tratamiento que les dieron a estos detenidos dentro de las cárceles.
La atención médica de los privados de libertad es provista por médicos contratados por el Ministerio de Salud.
‘Un sistema carcelario inhumano’, denuncian abogados y familiares
Hay situaciones, según el abogado Roberto Sanguillén, de las que los familiares se llegan a enterar hasta una semana después de que mueren sus parientes.
Un vivo ejemplo de esta situación es José Mendoza, un joven de 21 años, detenido por robo, quien hasta hace poco permaneció retenido en “La Chutra” (celda donde permutan los reos que están enfermos) del centro penitenciario La Joya, padeciendo de un problema grave de gastritis que lo estaba llevando a escupir sangre.
Su madre recurrió a la Defensoría del Pueblo para que a su hijo lo trasladaran a un centro hospitalario. “Solo le daban acetaminofén para la fiebre”, comentó la desesperada madre, quien veía cómo su hijo bajaba drásticamente de peso, en menos de un mes.
Entró al penal completamente sano, pesaba más de 160 libras, pero ahora su salud se complicó y su peso es menor a las 100 libras, comentó la señora. El joven fue trasladado a un hospital.
Aumento de pena, remedio más grave que enfermedad
El aumento de las penas, como medida de seguridad, durante el gobierno de Martín Torrijos ha resultado ser un remedio más grave que la enfermedad.
Quienes cometen delitos graves permanecerán entre 30 y 50 años en los penales, lo que en los últimos 10 años, asegura Ángel Calderón, se estará ante una población carcelaria envejecida con una cantidad de internos padeciendo enfermedades terminales.
“Hace dos años se realizaban 10 comisiones de atención médica fuera del penal por semana, ahora las cifras se han incrementado a 300”, revela el exdirector del Sistema Penitenciario Calderón, al asegurar que entre los próximos 5 y 10 años la situación se agravará.
Corrupción, el talón de Aquiles del sistema carcelario
El otrora director del Sistema Penitenciario Ángel Calderón hizo un diagnóstico de la situación grave que enfrentaba el Sistema Penitenciario en el tema de la corrupción.
Como manera de ejemplo, el exdirector del Sistema Penitenciario citó que mientras se nombraban a 20 custodios nuevos por un lado; por el otro, salían 19 del sistema.
La formación de más profesionales de custodios civiles fue una salida al problema y sigue siendo para las actuales autoridades.
En el 2013, la academia graduó en tres meses a unos 490 custodios civiles. De acuerdo con Calderón, el Sistema Penitenciario requiere de al menos 2,000 custodios para enfrentar la demanda.