Después de haber realizado dos significativos aumentos de 26% en 2010 y de 15% a 18% en 2012, el Gobierno Nacional se apresta a modificar por tercera ocasión el salario mínimo para 2014, cuando espera que supere la barrera de los 500 dólares y se convierta en el mejor de Latinoamérica.
El propio presidente Ricardo Martinelli manifestó que es de su interés llegar a esa meta, y como es tradición que empleadores y trabajadores no se pongan de acuerdo para llegar a una cifra en común, le corresponderá al Gobierno realizar ese incremento, adelantando que podría ser de 25 dólares.

El último ajuste que empezó a regir en 2012 fijó el salario base en 432 dólares para la zona 2 y 490 dólares en la zona 1, que lo ubica como el segundo mejor en la región, solo por debajo del de Argentina que está en 502 dólares con 55 centésimos.
Este posible monto en que aumentaría el salario mínimo generó reacciones por parte de las partes involucradas en el asunto.

Roberto Lombana, representante de los empresarios ante la comisión, indicó que aún no existe una cifra sobre la mesa, porque no han recibido la información completa para trabajar en el tema. Consideró que la iniciativa del presidente Ricardo Martinelli podría abrir un camino para beneficiar de forma paralela el pago tanto a funcionarios como a trabajadores del sector empresarial.
Por parte de los trabajadores, Rafael Chavarría adelantó que entre la primera quincena y finales de octubre presentarán su propuesta para el nuevo monto. “Trabajamos en una propuesta integral para los sectores público y privado, pues un grupo de técnicos analiza la nueva cifra”, explicó.
Sostuvo que aunque el trabajador panameño ha perdido el 50% de su poder adquisitivo, la sugerencia se basará en la realidad.
“Si no llegamos a un acuerdo, será por culpa del Gobierno y las empresas, porque estamos dispuestos a llegar a un consenso”, dijo.
En la última revisión, los trabajadores propusieron un aumento cercano a 540 dólares, el cual, según los empresarios, estuvo muy alejado del salario actual.
La Comisión Nacional de Salario Mínimo ya realizó sus consultas a nivel nacional, en las cuales escuchó a los sectores productivos sobre la necesidad o no de aumentar el salario mínimo.
Actualmente, estas propuestas son revisadas para luego entrar en la fase más importante que es la discusión en la mesa principal, en la que empresarios y trabajadores intentarán ponerse de acuerdo con respecto al tema. Pocas han sido las veces que han logrado el consenso.
El Código de Trabajo en su artículo 24 declara que “el salario mínimo será fijado periódicamente, por lo menos cada dos años, atendiendo a la recomendación de la Comisión Nacional de Salario Mínimo y por decreto del Órgano Ejecutivo, cuando las partes no lleguen a un acuerdo”.
El presidente de la comisión y viceministro de Trabajo, Darío Falcón, expresó que se han adoptado estrategias para lograr un acuerdo por tercera ocasión.
“Evaluamos la productividad, los ocupados y desocupados, la informalidad, el subempleo, los contratos y las denuncias que se presentan”, argumentó Falcón, quien expresa que se ha buscado minimizar los efectos negativos, entre estos, que las empresas cuenten con capacidad de inversión.
Positivo
Aunque el viceministro señaló que este aumento se ratifica con el crecimiento económico que vive el país, no estipula un estimado para el nuevo monto. “Puedo garantizar que tendremos el país con el salario mínimo más alto de la región, pero en este momento no aseguramos cuál es el porcentaje que será aplicado”, acotó.
El presidente de la Cámara de Comercio, José Luis Ford, considera como un paso positivo para lograr un acuerdo que, como pocas veces, la Comisión de Salario Mínimo fuera instalada con meses de anticipación.
El presidente del gremio expresó que la revisión periódica del salario mínimo requiere fundamentarse en un análisis técnico, en el que se analice la realidad económica y productividad de cada sector.
Ante esto, el sociólogo Manuel Burgos señala que Panamá nunca había experimentado los efectos de la inflación, sino hasta hace pocos años, por ello, es necesario cuidar quiénes realmente serán beneficiados.
“Al hacerse cambios al salario mínimo debe garantizarse el valor nominal y poder adquisitivo de las personas, porque de no ajustarse adecuadamente, el sector empresarial traspasará directamente los costos de la adaptación al consumidor ”, detalló.
A pesar del interés que despertó en el presidente Ricardo Martinelli la propuesta, todavía no se contempla el tema de un aumento general de salarios.
Lo que sí dejó claro el mandatario es que para el próximo año se debe dar un aumento en el salario mínimo de los servidores públicos, sin adelantar de cuánto será.