Llamadas en las que se piden sumas de dinero de hasta 350 mil dólares, a cambio de una víctima de secuestro, han sido algunas de las modalidades del delito, que suelen presentar un alza en los últimos meses del año.
Se trata de casos de secuestro y extorsión, en los que el uso de la tecnología ha hecho más vulnerables a las víctimas, y termina facilitándose el trabajo a las redes criminales.
Para David Mendoza, fiscal superior del crimen organizado del Ministerio Público (MP), estos delitos se incrementan en ciertas épocas del año, y los criminales buscan víctimas con un determinado perfil, en el que predomina su poder adquisitivo.
El fiscal Mendoza sostiene que si se desea tener un pecunio de 100 mil dólares, los malhechores analizan el comportamiento de la persona y hacen un trabajo exhaustivo que pasan por alto las víctimas, hasta que es demasiado tarde.
Ello, al ser personas que en algún momento declaran públicamente sus bienes o simplemente transmiten información en las redes sociales sobre ubicación de domicilio y la hora en que son vulnerables.
No obstante, al darse un secuestro, los familiares de las víctimas deben sentirse con la confianza de acudir a las autoridades.
Ante esto, el jefe de la unidad contra el Crimen Organizado explica que el primer obstáculo para las autoridades sigue siendo conocer el hecho.
"Existe personal especializado en ese tipo de investigación, y una sección antisecuestro", informó.
Reveló, además, que pueden encontrarse entre los secuestradores personas de nacionalidad extranjera, pero en su mayoría llevan tiempo viviendo en el país y ven la oportunidad de delinquir.
"Hemos tenido secuestros que han surgido de forma fortuita en la búsqueda de una persona, y donde le sale una persona con mejor perfil, más ostentosa; son víctimas que se exponen al riesgo", calificó.
Agregó que los delincuentes están buscando eso, "potenciales personas que les ayuden en su actividad".
El artículo 251 del Código Procesal Penal establece penas por secuestro que van de 15 a 20 años de prisión y se aumentan si se comete contra personas como menores de edad y diplomáticos.
Extorsión
Otro de los delitos que requiere de mayor investigación es la extorsión, el cual mantiene penas de 5 a 10 años.
Desde que se aplicó el Sistema Penal Acusatorio (SPA) en Panamá, dos casos han recibido condenas.
En 2017, el delito de extorsión se ha mantenido, sin embargo, suele producirse una constante para esta etapa del año, cuando en el último cuatrimestre se da un incremento ante la actividad comercial y el movimiento de mucho dinero.
Registros sobre el crimen organizado apuntan que el tema de extorsión puede variar, incluso en personas que han mantenido una relación sentimental.
También, al conocerse que en esta época, las personas están dispuestas a recibir bonos y pagos de ahorros de fin de año.
Ante esto, las autoridades han recomendado no bajar la guardia, ya que estas estructuras suelen reintegrarse, a pesar de que sus miembros hayan pasado un buen tiempo en la cárcel.
Solo en abril de este año, se dictó sentencia a dos personas por extorsionar a un empresario de la Zona Libre de Colón, quien era hostigado vía telefónica y se le obligó a entregar 19,600 dólares.
En este caso, la víctima y su familia fueron amenazados de muerte por los extorsionadores.
Números
26 secuestros se registraron en Panamá durante 2013, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
40 casos de delito contra la libertad se dieron en diciembre de 2016, según el Ministerio Público.