Pérdidas
- 35.1 millones en pérdidas por eventos naturales extremos reportaron las aseguradoras en 2012.
- 15 declaraciones de emergencia desde 2003 han emitido las autoridades por catástrofes.
Preparativos
- 5% y 9% del PIB se perderían en caso de una catástrofe natural, según el Índice de Déficit de Desastre.
- 150 millones del Fondo de Ahorro de Panamá serían usados para enfrentar esta eventualidad.
Los efectos del cambio climático azotan a la humanidad. Centroamérica y Panamá podrían sufrir a mediano plazo sus embates, con la disminución de hasta el 50% de la producción de granos en la región y la caída de un 19% del producto interno bruto en la economía panameña.
Centroamérica figura entre las regiones del mundo que más sufrirán, es por ello que las autoridades de la región sostienen constantes reuniones para estudiar el problema y sus posibles soluciones.
Ignacio Rivera, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para Mesoamérica, precisó en una reunión en Panamá que en Centroamérica la producción de maíz y frijol podría caer hasta en un 50% y un 25%, respectivamente, al año 2035.
La FAO estima que la caída en la producción de granos básicos en Centroamérica no solo afectaría a las dos millones de familias rurales que cultivan frijol, maíz, arroz y sorgo, sino que también produciría pobreza, desnutrición, desestabilización social y éxodos en busca de alimentos.
“Ante esta calamidad, la región tiene la ventaja de tener una política regional para la gestión del riesgo y una estrategia para el cambio climático, lo que nos da mayores posibilidades de preservar la seguridad alimentaria alcanzada, pese al impacto en la agricultura que tienen los eventos climáticos extremos”, sentenció.
Precisó que los efectos negativos son más intensos en países que ya padecen eventos climáticos extremos, como Centroamérica, que es considerada una de las regiones del mundo con mayor vulnerabilidad a los riesgos climáticos y a los desastres naturales.
Aseguró que hay situaciones que son muy preocupantes en la región. Con mayor frecuencia hay eventos extremos y, en general, un aumento de las dificultades para la planificación de las actividades agrícolas, forestales, ganaderas, acuícolas y pesquera, dijo.
Golpeará a Panamá
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estima que para el año 2100, Panamá podría verse afectada por este fenómeno con la caída de su producto interno bruto entre el 18% y 19%.
Según la Cepal, las pérdidas en el agro panameño han sido y serán cuantiosas en varios sentidos: disminución notable en la producción de los cultivos, en sus rendimientos y en los ingresos de la población que depende de la actividad.
Sostiene que es imperativo que las autoridades panameñas busquen las medidas de adaptación y mitigación sobre el cambio climático para evitar poner en riesgo el desarrollo y la subsistencia de las pequeñas poblaciones rurales que están subordinadas al sector.
En el caso de la producción de granos, la FAO detalló como áreas vulnerables las regiones arroceras de Coclé y la maicera en Los Santos y Herrera.
Las simulaciones que se han realizado para evaluar la situación panameña detallan que se puede esperar una mayor estabilidad en los rendimientos bajo condiciones de riesgo, sobre todo si se cambian las fechas de siembra y adecúan las prácticas agronómicas.
El país se prepara
El Instituto de Investigación Agropecuarias de Panamá (Idiap) sostiene que hasta la fecha no se han registrado efectos dramáticos con el cambio climático en el país y afirma que lo que existe no es más que la vulnerabilidad climática debido, sobre todo, a la reducción de las lluvias en varias áreas del país.
Román Gordón, genetista del Idiap, precisó que para enfrentar esta situación se ha trabajado, en diferentes partes del país, en tres clases de semillas de maíz que presentan un alto rendimiento, con el fin de hacerles frente a los embates del cambio climático.
Entre las muestras que se han desarrollado hasta el momento están el maíz de nivel de mitigación, el de adaptación y el de tolerancia a la falta de agua.
La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) también examina muy de cerca lo que ocurre con el cambio climático, y dentro de sus monitoreos, queda claro que Panamá ha tenido en los últimos 10 años un aumento en la temperatura y falta de precipitación, lo que trae consigo, al mismo tiempo, problemas de sequía y de inundación, que afectan a la población y a la producción agropecuaria.
Datos de la entidad precisan que a raíz de esta situación, uno de los paliativos para el sector agrícola del país es desarrollar semillas resistentes al calor extremo y también para cuando haya exceso de lluvias.
La Anam trabaja, además, en diversas áreas del país como es el Arco Seco, donde la sequía se ha hecho sentir en los últimos años con más intensidad, por falta de agua.
Por ejemplo, la entidad desarrolla el proyecto “Cosecha de agua lluvia”, que consiste en la construcción de tanques cisterna que capturan el agua durante el invierno en las áreas en donde hay escasez.
Los peligros del cambio climático se enfrentan paralelamente al hecho de que Panamá logró cumplir con una de las Metas del Milenio de la ONU para el año 2015: rebajar el índice de hambre.
El Índice Global de Hambre precisa que Panamá ocupó el lugar número 13 y redujo el problema del hambre en 7%.
Panamá, al igual que otros países de la región, logró reducir a la mitad el índice de hambruna.