Sociedad

Sequía y despilfarro ponen en riesgo consumo de agua

La estación seca mantiene en estado crítico la producción de agua en el país por la reducción de los caudales. El consumo también se incrementó. El Idaan llamó la atención para que se reduzca el consumo per cápita y se preserven los recursos naturales para evitar el agotamiento de los ríos.


Crítica. Esa es la condición de los distintos afluentes que utiliza el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) para abastecer de agua potable a la población.

La sequía, los malos hábitos de consumo y la destrucción de los recursos naturales aparecen como las principales causas del agotamiento de los afluentes de agua a nivel nacional.

 

Estos indicadores hacen que hoy en el Día del Agua, las autoridades vean la gravedad del asunto. “Con el acompañamiento de la población, hay que tomar acciones urgentes para evitar que en un futuro cercano el vital líquido empiece a esc asear”.

 

La realidad ya golpea a los residentes del sector este de la capital. Allí, unas 20 mil personas se abastecen de las potabilizadoras de Cabra 1 y 2. La producción de agua se redujo a la mitad, a raíz de la sequía que experimenta el país.

Ambas plantas, que por separado producen 6.5 millones de galones diarios, ya muestran una baja en la producción de agua potable, producto del bajo caudal del río Cabra, que es el afluente que utiliza el Idaan para abastecer al sector.

Para ayudarse, y como en el resto de los afluentes donde el Idaan depende de los ríos, los técnicos represan parte del afluente donde están las bombas de captación para enviar a las plantas. El proceso es temporal por la estación seca. “A pesar de que hemos represado, la producción se ha visto mermada, producto de la época de verano”, es la repuesta que dio César Berbey, secretario general y el gerente regional del Idaan, sobre la producción de agua para el sector este.

 

En Pacora, donde el Idaan mantiene una planta para abastecer a 111 mil 194 personas, la condición es parecida. Pero en esta área —donde el río que lleva el mismo nombre— sufren las secuelas de un permiso de concesión de material pétreos (arena y piedra). El caudal es débil y el movimiento constante de los materiales afecta la operatividad de la planta. Las bombas succionan sedimentos de arena y piedra (materiales abrasivos) que al entrar a las máquinas gastan el eje de las bombas y las parte. En consecuencia se paralizan las plantas, y el bajo nivel del caudal ocasiona incomodidades en la población.

Sobre los efectos de la sequía, Berbey tiene claro que serán las condiciones del tiempo las que definirán el impacto. De lo contrario, ni los lagos (Gatún, Alajuela y Bayano), de donde se alimentan las plantas de mayor producción, escaparán de la amenaza.

En el centro de monitoreo de la Empresa de Transmisión Eléctrica S.A. (Etesa), los meteorólogos tienen pronósticos pocos alentadores.

 

“La próxima semana se podría dar un pronóstico más certero del tiempo en cuanto a la extensión o no de la época seca, que dependerá de la disminución en la intensidad de los vientos alisios provenientes del Norte”, contaron en Etesa.

No obstante, remarcan que históricamente la tendencia climatológica es que a mediados de mayo empiecen a desprenderse las primeras lluvias.

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“Ese es el periodo de transición, por lo pronto, las posibilidades de lluvias no están claras”. En ese sentido reiteran que el llamado fenómeno de El Niño mutó a un Niño Modoki, es decir, más débil e impredecible.

La extensión de la sequía no solo afecta los afluentes de agua, sino que además impacta en el consumo per cápita porque a mayor temperatura, mayor la demanda. En el Idaan identifican a los asentamientos informales o comunidades recién instaladas, donde aún no existen redes de distribución, como los más perjudicados.

El variable consumo es otra de las preocupaciones que acentúan el problema. La capacidad de producción de agua en las 54 plantas del Idaan no alcanza para los 2 millones 240 mil 931 habitantes que en números aparecen como población beneficiada.

La explicación se remite a un estudio de consumo encomendado por la Autoridad de los Servicios Públicos de Panamá (Asep) a empresas dedicadas al suministro de agua. El estudio reflejó que el consumo per cápita es de 106 galones de agua por día, que se consume cada panameño. La cifra dejó a los panameños con el consumo per cápita más alto de la región. El promedio ideal sería, cuentan en el Idaan, 60 galones por día. En conclusión, los panameños están consumiendo tres veces lo que es para el resto de la región. El despilfarro parece ser la respuesta del contraste en el consumo.

“De no corregirse ese mal hábito, no hay sistema que sobreviva frente a esos consumos. Sobre eso hay que hacer una campaña de educación”, dijo Berbey.

La tala indiscriminada practicada por campesinos y empresas dedicadas al desarrollo inmobiliario y represamiento de los ríos sin los permisos correspondientes son otros de los ingredientes que ponen en riesgo la producción de agua tratada.

Con el ánimo de formar un anillo institucional encaminado a preservar los recursos naturales para evitar su debilitamiento, el Idaan, la Autoridad Nacional del Ambiente y la Autoridad del Canal de Panamá trabajan en una campaña permanente contra la depredación del medioambiente y la deforestación como causales de la diminución de los caudales de los ríos.

Por lo pronto, en el sector este de la ciudad, la interconexión del anillo hidráulico promete socorrer a las familias que por años viven expuestas a los efectos de la temporada seca y a la escasa planificación en la instalación de nuevas redes de distribución de agua.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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